domingo, 11 de noviembre de 2018

Andalucía viral, a propósito de Rosalía


Hace tiempo que me dan impulsos para escribir algo sobre Rosalía. Hasta hoy no había cuajado ninguno, había que atreverse. Hoy me atrevo.

Aviso, soy apasionado del flamenco, pero no un entendido. Por supuesto admiro a las y los artistas flamencos. En el plano de la crítica, a personas como Paco Sánchez Mújica, director de este medio, con la sabiduría para escribir sobre flamenco artículos como el que puso aquí hace unos días titulado Rosalía y 11 discos que sí son flamenco, o entrevistas como la que le hizo a Rosalía y publicó en CTXT en mayo de 2017 con el titular de boca de Rosalía “No espero gustarle a todo el mundo”.

Tengo una intuición fuerte. Desde luego he leído las opiniones sobre la cuestión de la "apropiación cultural". Unas no las comparto, otras me han puesto en duda y alguna me ha convencido firmemente de que es imprescindible que las y los artistas flamencos, cualquiera que sea su nivel escénico, reconozcan a quienes les antecedieron y al pueblo fuente, el pueblo andaluz y más concretamente al pueblo gitano andaluz. De eso no tengo duda, otra cosa es, como poco, ignominia.

Digo esto lo mismo que digo que la identidad cultural andaluza no se ha construido nunca sobre títulos de propiedad. De hecho si somos pueblo diferenciado es sobre una historia de siglos de mestizaje. Esa raíz mestiza nos hace culturalmente invasivos.

La intuición fuerte es que Andalucía es viral. Nuestra máxima y más universal expresión cultural, el flamenco, se deja contaminar y contamina. La componente invasiva viral hace que el “producto” flamenco o aflamencado (no uso este adjetivo en despectivo sino para ampliar el espectro de reconocimiento de lo flamenco y salir del debate, que considero inútil, entre lo que es y lo que no es flamenco), cualquiera que sea el grado de combinación musical con otros estilos, tradiciones o tendencias, si tiene calidad, “enferma” emocionalmente rápido a millones de corazones.

Rosalía ya había triunfado, ya era viral antes de que hiciese El mal querer. Mi hija, que lógicamente está en otras esferas de la conversación universal que inauguraron las redes sociales, me la descubrió hace un par de años. No es lo primero que me descubre, de Sevilla, de Granada, de Barcelona o de donde sea. Quedé pasmado. La viralidad cultural que en realidad se llama Andalucía y es el flamenco, intuyo que es la causa profunda, no el marketing, que hace posible que la emoción Rosalía traspase fronteras culturales y generacionales.

Yo la reivindico como nuestra en lugar de juzgar sobre lo que es o no es, lo que es nuestro o de otros o si es flamenco o producto mercantil. Lo cierto es que por donde pasa lo peta.

domingo, 4 de noviembre de 2018

¿España? ¿Cataluña?: ¡Andalucía!


El 2 de diciembre las y los andaluces estamos llamados a votar. Es nuestra democracia, no la democracia española o la catalana, es la nuestra. Por eso interesa que el debate se centre en nuestros problemas, en nuestras cosas y nuestra gente.

Si existe mucho paro en España, un 35% más en Andalucía, si existe precariedad laboral en España en Andalucía es el doble, si existe pobreza en España, casi el doble en Andalucía. Si la sanidad se ha deteriorado en España, más se ha deteriorado en Andalucía. Si las aulas están masificadas, nuestras niñas y niños pasan frío y calor y faltan docentes y maestras, más en Andalucía. Si las mujeres están en peor situación, en peor situación están en Andalucía cuando son kellys, monitoras escolares o trabajadoras de la hostelería. Si las y los jubilados están mal, peor están en Andalucía.

Si la política industrial es escasa, en Andalucía es nula. Si la transición energética o el cambio de modelo productivo o los autónomos importan poco, al gobierno andaluz le importan un cero patatero. Si las ciudades están contaminadas, tienen barrios con pobreza extrema e indices de sostenibilidad bajos, en Andalucía son bajísimos.

Este es el retrato real, por eso las elecciones andaluzas tienen que tener acento andaluz. No de Madrid, de Barcelona o de Bilbao, acento andaluz no solo de boquilla. Este es el retrato real en Andalucía después de cinco años de gobiernos de Susana Díaz aplicando recortes, siendo leal a Montoro, dejando gobernar a Rajoy, impidiendo que Sánchez acordarse con Podemos políticas progresistas, convirtiendo a la Junta de Andalucía en un ente colonial del gobierno central y permitiendo a Ciudadanos taladrar las cuentas públicas para destruir inversiones y servicios sociales. Este es el real retrato de cinco años de la presidenta Díaz dedicada a dar el salto a Madrid, sin plantear ninguna ofensiva seria para defender fuera de Andalucía los derechos de las y los andaluces. El retrato real de una Andalucía cuya presidenta ocultó la bandera andaluza hasta que fue derrotada por su enemigo Pedro Sánchez en unas primarias en las que no fue apoyada por el 30% de la militancia de su propio partido en Andalucía.

En este contexto, alimentada España desde Andalucía por la presidenta Díaz, intentando enfrentar al pueblo andaluz con el pueblo catalán, llegan Casados y Riveras, Juanmas y Teos, Arrimadas y Marines a las elecciones del 2 de diciembre para enseñarnos a pescar o para decirle a Donald Trump que instale la sexta flota en territorio y aguas andaluzas, para que les pongamos cervecitas y tapas a sus soldados cuando descansen un rato antes de bombardear el mundo. Así es como vienen a pescar nuestros votos, utilizando la bandera de España como una red para atrapar pequeñines, y lanzando granadas de odio sobre la existencia siempre pacífica del pueblo andaluz.

Pues no, no debemos consentirlo, no lo consintamos, ante la dicotomía España-Cataluña en la que ganan quienes nos quieren atrapar en un bucle de banderas para que no seamos conscientes de que son culpables de nuestra actual realidad socioeconómica y ambiental, hemos de responder en las urnas con una sola palabra ¡Andalucía!

lunes, 29 de octubre de 2018

Nobel para el pueblo andaluz

Los mejores momentos D05 - Gonzalo Torné

"Hasta que el pueblo las canta
las coplas, coplas no son;
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor."
Manuel Machado

Se viene pidiendo el Nobel de literatura a título póstumo para Federico García Lorca. Es indudable que el prestigio del premio crecería con Federico en su palmarés.

En el mismo tiempo histórico en que nos atacan los bárbaros, si es que alguna vez dejaron de hacerlo, ya tomen el nombre de Tejerina, Verstrynge, Arzalluz, Lleida, Cospedal o Aguirre, me pregunto: si no es un disparate pedir el Nobel para un muerto, ¿por qué ha de serlo pedir el Nobel para un pueblo?

Andalucía es un pueblo vivo autor intelectual de un compendio gigantesco de poesía popular de tanta calidad como el tamaño del universo. Son las letras del flamenco. Andalucía, el pueblo andaluz, ha sido la gran, a lo mejor hasta la única, creadora colectiva literaria de la modernidad. Es prueba de que la inteligencia colectiva existe. Que me desmientan o maticen las y los sabios.

Si los griegos nos dieron el arte de la filosofía, el arte de las preguntas, el espacio para pensar las ciencias, las letras y las técnicas, las y los andaluces hemos entregado el alma a la humanidad a través del conjunto ciclópeo de letras flamencas a las que ningún tema les es ajeno.

Por ello, el pueblo andaluz, ese mestizaje genético y genealógico de culturas históricas, merece el Nobel de literatura por las letras flamenco. Ni que decir tiene que ha recogerlo deberíamos enviar una representación prominente del pueblo gitano andaluz.

domingo, 28 de octubre de 2018

El DAFO de las y los votantes progresitas andaluces

Aprovecho este análisis del director de La Vanguardia, Enric Juliana, que comparto ahí, para introducir en el debate una especie de DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) de las y los votantes andaluces progresistas más o menos de izquierdas respecto de las dos opciones de voto que se ajustarían a las expectativas de una vida mejor.


A Juliana, que es fino analista se le olvidan algunas claves relevantes de estas próximas elecciones andaluzas en este breve "Andaluces y Catalanes". Está bien su análisis, sin tener en cuenta el error cronológico por el que sitúa las grandes manifestaciones andaluzas por la autonomía en 1979, dos años después de las catalanas, en relaidad fueron el 4 de diciembre de 1977, bueno, se lo perdonamos,. Pero ese análisis a distancia está falto enjundia real al olvidar claves por la izquierda y centrarse en la derechización fratricida de Ciudadanos y el Partido Popular.

Veamos importantes detalles:

1. La substancial diferencia en la historia reciente entre el pesoe susanista que pactó con la derecha de Ciudadanos, prohibió el diálogo con Podemos y permitió que siguiese gobernando Rajoy, y el pesoe sanchista que actualmente tiene el gobierno del estado y acaba de cerrar un acuerdo presupuestario progresista con Unidos Podemos bien visto por Merkel.

2. Los 36 años de gobierno del pesoe cuyos logros (por eso gana el pesoe aquí) han sido dinamitados por la sumisión política de Susana Díaz a las políticas austericidas impulsadas a lo bestia por los gobiernos de Rajoy.

3. La presidenta Díaz, con la bandera española en una mano y la comprensión del "a por ellos" en la boca, se ha aliado con los poderes fácticos de su partido y de España, ya ideológicos ya económicos, y ha convertido la Junta de Andalucía en una oficina de los gobiernos centrales. Si la política es conflicto (que no es otra cosa) para obtener logros, la escena final de legislatura que puede ofrecer el pesoe andaluz a las y los andaluces es desértica.

4. Andalucía ha caído por debajo del 75% del PIB per Cápita medio de la UE, con cifras de paro, pobreza, precariedad y desigualdad escandalosas, volviendo a ser "región en desarrollo".

5. Sánchez volvió a dirigir el partido tras su defenestración, porque obtuvo el 30% del voto de la militancia andaluza. Militancia imprescindible para que la gran máquina electoral que es el pesoe andaluz esté a pleno rendimiento. Este 30% de militancia no ha sido reconocida en las listas electorales, Díaz no ha hecho concesiones al sanchismo.

6. ¿En qué medida se va a implicar Sánchez en la campaña? Es una incógnita. El consejo de gobierno celebrado ayer en Sevilla ha tenido un perfil muy bajo respecto a los problemas de Andalucía. ¿Una oportunidad perdida? ¿Son buenas las relaciones Sánchez- Díaz como intentan hacernos creer?

7. Y todo eso en un marco de derechización ultra del discurso invasivo en la campaña andaluza de los líderes de la derecha española Rivera y Casado, que no hablan de los problemas de Andalucía sino del asunto España/Cataluña enarbolando la rojigualda y ocultando la verdiblanca.

Todo esto, abre un espacio de trabajo y propuesta electoral a Adelante Andalucía al tiempo que puede desmovilizar algo de voto del pesoe y de las derechas, circunstancia relevante que Enric juliana ignora.

lunes, 15 de octubre de 2018

Susana Díaz frente al espejo


Si pones tu mano derecha ante el espejo no ves tu mano derecha, ves tu mano izquierda. Se llama quiralidad. Tus manos son iguales pero no son iguales, la una es la imagen de la otra en el espejo. En la química del carbono, que es la química de la vida, este es un asunto relevante. Hay moléculas orgánicas que son quirales, parecen iguales pero son como imágenes especulares no superponibles, como las manos. Se distinguen porque, cuando pasa la luz polarizada a través de sus compuestos, unas giran las ondas de luz a la derecha (dextrógiras) y las otras las giran a la izquierda (levógiras). Su función vital depende de su quiralidad.
El acuerdo presupuestario del gobierno Sánchez con Unidos Podemos, que previsiblemente se amplíe hasta obtener mayoría parlamentaria, pone a la presidenta de la Junta de Andalucía ente el espejo. Lo que se ve en la imagen del espejo es lo que ella pudo ser cuando decía ser de izquierdas y muy de izquierdas y no lo fue. Susana Díaz representa al PSOE que gira a la derecha ante la luz del 15M y en el espejo ve su imagen quiral, un PSOE que gira a la izquierda ante el empuje de Podemos y del 8M.
El acuerdo de presupuestos para 2019 ha desvelado con claridad, para quien todavía lo dudase, que el Gobierno andaluz es dextrógiro; nos conduce, como así ha sido en esta legislatura en su alianza con Ciudadanos, hacia la derecha. Además, el acuerdo firmado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha desactivado el relato de la presidenta andaluza de que con Podemos no se podía negociar nada porque eran propuestas radicales irrealizables o buscaban sillones, como si ella llevara desde que tiene 18 años buscando espárragos. Unidos Podemos ha demostrado mucha voluntad de acuerdo dejando a un lado los temas que más comprometían al viejo PSOE y no ha habido ni un sólo sillón de por medio, sólo medidas que afectan al bienestar de millones de familias.
Durante tres años, Podemos Andalucía ha ofrecido negociar los presupuestos andaluces, incluidos los presupuestos de 2019. Tres años el PSOE del poder en Andalucía ha bloqueado esa posibilidad. Los mismos tres años que la presidenta Díaz ha intentado, y temporalmente conseguido, liquidar políticamente a Sánchez. Los mismos tres años que facilitó la continuidad de Rajoy y el PP en el Gobierno de España. Los mismos tres años que ha alimentado al partido que venido de Cataluña quiere pescar en Andalucía, diciendo que viene a enseñarnos a pescar, al grito de “a por ellos”, siendo el pueblo andaluz un pueblo de paz y diálogo y no de confrontación ni de guerra de banderas. Tres años desperdiciados para mejorar la vida y los servicios públicos por obra y gracia del susanismo dextrógiro.
Tras estos tres años, en menos de una semana, la presidenta Díaz ha convocado elecciones anticipadas y el presidente Sánchez ha pactado con Unidos Podemos. Las elecciones andaluzas serán anticipadas no por la inestabilidad a la que alude, sino porque el PSOE andaluz no tiene más remedio que evitar que el debate electoral esté cruzado por la sentencia de los ERES. Esta vez Susana Díaz no ha elegido el mejor momento, sino el momento menos malo. La decisión del adelanto electoral ha debido de ser muy difícil para los intereses del partido que lleva 37 años gobernando Andalucía.
No tenía opción buena. Si dejaba ir la legislatura hasta el final vendrían unas elecciones enredadas en la sentencia de los ERES, una sentencia que no se aventura buena, sumado a un gobierno de España con un proyecto pactado con Unidos Podemos y los nacionalismos vasco y catalán para llegar hasta 2020. Si adelantaba, malo, se le venía encima, como así ha sido, el acuerdo de presupuestos para 2019 de su exenemigo Sánchez con Unidos Podemos, desactivando el discurso de que Podemos es el demonio personificado.
Las eleciones andaluzas pueden demostrar que los números dan para un gobierno levógiro, que vaya por la izquierda. Ese 30% de afiliación del PSOE andaluz que votó en las primarias a Sánchez tiene una traducción mucho más alta entre el electorado andaluz. Si mira ahí, Adelante Andalucía verá un espacio de crecimiento electoral muy importante, tan importante como para disputarle la hegemonía de la representación de Andalucía a un PSOE andaluz que necesita una profunda renovación de cabo a rabo.
Ese electorado quiere certezas, futuro y seguridad de que lo nuevo será, como mínimo, mejor que lo viejo. Las gentes de luz a las que nuestro himno invoca no podemos permitir que el susanismo dextrógiro siga girando la luz de Andalucía hacia la derecha.
PUBLICADO EN LA VOZ DEL SUR

sábado, 13 de octubre de 2018

El pacto de Sánchez con Unidos Podemos deja a la jerarquía del PSOE andaluz en cueros


Convocadas las elecciones andaluzas y ya sabiendo inminente un anuncio de acuerdo entre el gobierno Sánchez y Unidos Podemos para unos presupuestos 2019 de calado social, el pesoe andaluz, que durante tres años se dedicó a torpedear la posibilidad de esta alianza estratégica para mejorar la vida de las y los españoles pensando sólo en términos de que Podemos era el enemigo, rogó a la ministra Montero una reunión de urgencia para que toda la foto en Andalucía no fuese la de LOS ACUERDOS DEL 11 DE OCTUBRE entre Sánchez y Unidos Podemos.

Mientras en una sala la ministra Montero negociaba con Echenique en la de al lado dejó un hueco de su precioso tiempo para reunirse relámpago con el consejero andaluz de Economía, Hacienda y Administración Pública, Rámirez de Arellano, concediéndole la foto de más abajo para que volviese a Andalucía con la "hipótesis" de 1.000 millones de euros para nuestra tierra, como explica la noticia que abajo comparto.

En una semana se ha demostrado la potencial uilidad para las mayorías sociales de las fuerzas políticas y electorales del cambio y el freno que ha supuesto el pesoe andaluz para que los avances que auguran los acuerdos del 11 de octubre se hubiesen producido hace ya casi tres años.

Pedir perdon es lo que debería hacer la Sra. Díaz el dia en que comience la campaña electoral porque los acuerdos del 11 de octubre dejan a la jerarquía del pesoe andaluz en cueros.




lunes, 24 de septiembre de 2018

Fuego en Canal Sur, el centro neurálgico del susanismo


Antes de que cayera el gobierno corrupto del PP valenciano, el malestar de época se manifestó a las claras entre las y los trabajadores de Canal 9, la televisión pública valenciana que se había convertido, en palabras de Mónica Oltra, en un “Guantánamo informativo”. Antes de que cayera Mariano Rajoy, arrastrado por la sentencia Gürtel, además de muchísimas movilizaciones, el malestar de régimen se manifestó entre los y las periodistas de TVE con los viernes negros.
Esta semana pasada las y los profesionales de Canal Sur, que hace muchos años que no es La Nuestra, si es que alguna vez lo fue de verdad, anuncian movilizaciones y referéndums internos para deplorar al jefe de la casa gubernamental andaluza que es la RTVA con el objetivo de #RecuperarLaNuestra.
Cuando el malestar llega a los muros de contención propagandísticos del poder tal vez sea un indicador de alta degeneración sistémica, un indicador de proximidad de shock. Porque si el PSOE pierde el poder absoluto en Andalucía, como lo tiene hasta el día de hoy, sería un shock interno de imprevisible digestión.
Imaginemos que en pleno proceso electoral andaluz Sánchez e Iglesias anuncian un acuerdo presupuestario social y democrático para 2019, con la finalidad de llevar una legislatura progresista hasta las elecciones de 2020, con la presidenta andaluza salida de un pacto con la derecha ultra de Ciudadanos que ha convertido la Junta de Andalucía en una oficina de Madrid, y sin un Canal Sur dispuesto a borrar la memoria reciente con propaganda política masiva del gobierno saliente.
¿Cómo podría afectar esta confluencia de hechos a los resultados de las elecciones andaluzas teniendo en cuenta que el enemigo del PSOE-A de esta legislatura ha sido Podemos Andalucía? Veríamos en plena campaña electoral, si las elecciones andaluzas son en noviembre, a un PSOE estatal haciendo un pacto presupuestario con Unidos Podemos y a un PSOE andalucía diciendo que Adelante Andalucía es el demonio con cuernos y rabo. Sanchismo contra Susanismo sobrevenido en mitad de la contienda electoral. Y esto puede ocurrir se adelanten las elecciones o no
Si lo de Adelante Andalucía sale bien (y hay altas posibilidades de que salga bien, como así lo dicen algunas encuestas) el tren que se pondrá en marcha en el sur puede cambiar Andalucía y, queramos o no, cambiar Andalucía es cambiar España. Así ha sido siempre. Si sale mal, lo llevaremos crudo. Andalucía quedará fuera de la máquina que empuje el progreso en todo el estado agudizando su situación actual subalterna.
El caso es que no veo medias tintas, o sale bien o sale mal. Adelante Andalucía puede suponer una revolución andaluza que aísle a las derechas de PP y Ciudadanos y a un PSOE andaluz de derechas. Una revolución que de manera indirecta, como en otros lugares antes, la está anunciando el fuego en el perímetro del poder del pesoe de Andalucía.

PUBLICADO EN LAVOZDELSUR.ES

sábado, 8 de septiembre de 2018

Andalucía en pie por el clima


Todo el mundo sabe que en Andalucía lo que no falta es sol. Sol hay, y si hay sol hay energía solar. Tampoco falta el viento. El viento también lo produce la radiación solar al generar corrientes de aire locales o globales por el calentamiento diferencial de las masas de aire. No, no faltan en Andalucía, en su litoral, montañas, planicies y valles ni viento ni sol. Aquí sí que fai un sol de carallo.
Por comparación con otros países y regiones europeas a Andalucía no le falta el viento, levantes y ponientes, ni le faltan horas de sol, mucho sol. no es necesario recurrir aquí a los datos meteorológicos de irradiación solar para saber que aquí pega fuerte el sol y, en algunas zonas, no pocas, el viento. Con estas evidencias, si no estamos a la vanguardia del aprovechamiento de las energías renovables en Europa es porque estamos en la retaguardia de la soberanía política en materia energética. Con nuestro sol y nuestro viento no podemos hacer nada sin que nos den permiso con legislación estatal. Una legislación que hace caso o no, más bien y casi siempre sí, de las empresas con alta densidad de puertas giratorias que dominan el sector de la energía en España.
Con motivo de la Cumbre de Acción Climática Mundial que se celebrará en California entre los días 12 y 14 de la próxima semana, para este día 8 de septiembre distintas organizaciones ecologistas representantes de la sociedad civil (Greenpeace, WWF, Ecologistas en acción, Apoyo Mutuo, la ONG de ingeniería Ongawa y Contra el Diluvio), han convocado una jornada reivindicativa de concienciación y movilización mundial, con el lema Ponte en pie por el clima, #RiseForClimate.
Como dice el manifiesto de la convocatoria, “un verdadero movimiento por el clima se construye desde abajo. Esto quiere decir que el poder debe estar en manos de la gente, no de las grandes empresas, que los trabajadores deben tener oportunidades económicas, y que se deben buscar soluciones justas y dignas para las comunidades más afectadas por los impactos de la industria de los combustibles fósiles y del calentamiento que están y seguirán provocando en todo el mundo”. Esto es una apelación al poder distribuido, democrático, frente al poder concentrado antidemocrático que promueve la estrategia capitalista neoliberal.
Pero el poder de la gente no existe si no hay una traducción institucional democrática con poder legislativo real en los ámbitos en los que la gente siente la vida. Aquí quería llegar.
Andalucía tiene un estatuto de autonomía desde el que perfectamente se puede legislar a favor de las energías renovables (véanse sus artículos 37.1.21º y 49.1 y 2) y para cuya producción, transporte y distribución, por ser autóctonas y en el ámbito de nuestro territorio, nuestro gobierno no debería tener que pedir permiso al gobierno de España. Si no se hace, si no se abre el frente renovable por nuestra soberanía energética, contra el cambio climático y por situarnos como referente industrial y de empleo en el pilar básico para el cambio de modelo productivo , que es el cambio de modelo energético, es porque siempre tuvimos un gobierno dócil con la imposición legislativa externa para frenar el desarrollo de las renovables y bloquear la implantación de instalaciones de autoconsumo y balance neto como hizo el gobierno de Rajoy.
Para que Andalucía se ponga en pie por el clima, para que se actúe desde lo local a lo global, es preciso legislación propia que no responda a intereses externos coloniales. Los gobiernos andaluces deben legislar y exigir, en su caso, transferencia de competencias en materia, como mínimo, de energías renovables para conectar Andalucía al sol.
Dos actuaciones considero urgentes para poner a Andalucía en pie por el clima. La creación por ley de une empresa pública de ámbito andaluz que integre producción y comercialización de energías renovables en nuestro territorio abierta a la participación de las entidades locales, las universidades y otras instituciones públicas andaluzas que lo deseen, y la regulación por ley del autoconsumo y el balance neto en el ámbito del territorio andaluz. Ejercer nuestra autonomía es ejercer nuestra soberanía en materia de energías renovables sin tener que pedir permiso a nadie.

PUBLICADO EN LAVOZDELSUR.ES

martes, 14 de agosto de 2018

Al terror ahora lo llaman orden y seguridad


Todo fascismo llama seguridad a la construcción de terror. Sólo un gobierno que se tome en serio este asunto, actuando sobre las carencias sociales sobre las que nace y crece el huevo de la serpiente, puede frenar su crecimiento. El fascismo está aquí otra vez porque la socialdemocracia se entregó al neoliberalismo permitiendo, y actuando, desde dentro y fuera del poder que desapareciese toda seguridad vital. Llevamos años con el futuro robado. Millones de familias viven sobre el temblor de la incertidumbre ante el mañana. Y sí, nos gustaría que, quienes dicen ser de izquierdas y tienen ahora el poder del Estado, abandonasen la retórica del espectáculo para hacer que de verdad nos sintamos seguros.
Nos sentiríamos seguros sabiendo que en España no quedan, o no pueden quedar, militares para escribir manifiestos defendiendo a un dictador con cientos de miles de crímenes a sus espaldas, crímenes amparados y avalados por Hitler y Mussolini. Nos sentiríamos seguros sabiendo que en España ningún niño o niña que nazca tendrá que pasar jamás penurias debido a su condición de nacimiento. Nos sentiríamos seguros sabiendo que ninguna persona o familia se sentirá jamás desprotegida por el Estado teniendo garantizado los mínimos vitales, sanitarios, educativos y culturales para una vida digna.
Nos sentiríamos seguros si estuviésemos seguros de que al jubilarnos podremos vivir dignamente hasta la muerte. Seguros nos sentiríamos si cualquier joven pudiese estar seguro de que el Estado no lo abandonaría a su suerte o a la emigración. Nos sentiríamos seguros si al enfermar supiésemos que un sistema sanitario nos trataría igual que a todo el mundo con independencia de si podemos pagar o no. Nos sentiríamos seguros si el acceso a la educación superior y la cultura no entendiesen de clases sociales o estatus políticos.
Nos sentiríamos seguros si queriendo trabajar pudiésemos hacerlo en ausencia de explotación horaria y con un salario justo. Nos sentiríamos seguros si las mujeres pudieran sentirse libres y seguras. Nos sentiríamos seguros si tuviésemos una justicia que no dependiese ni de las particulares ideologías ni de las particulares economías.
Nos sentiríamos seguros si supiésemos que nunca careceríamos de un hogar. Seguros estaríamos si la corrupción fuera anécdota y no substancia de gobiernos. Si al respirar supiésemos que el aire es limpio estaríamos bastante seguros. Nos sentiríamos seguros sabiendo que la calle de nuestros vecindarios están sanas y vivas sin que el cáncer del consumo se acumule sobre los millones de metros cuadrados de megasuperficies comerciales en manos de cuatro gatos con exceso de capital y poder.
Y estaríamos aún más seguros sabiendo que las barreras que garantizan nuestra seguridad están situadas en la protección de las diferencias, la pluralidad, la creatividad artística, los animales y la naturaleza. Pero el fascismo que ha despertado por boca de los nuevos viejos que son Casado y Rivera quiere que nuestra seguridad dependa de que haya o no un mantero en la calle principal, un negro saltando una valla cuajada de bisturíes, una africana aplastada en el fondo de un cascarón de madera en el Mediterráneo, un niño muerto sobre la arena de un mar de Europa o, disculpen las molestias, un catalán que cuelgue un lazo amarillo de la solapa.

PUBLICADO EN LAVOZDELSUR.ES

martes, 7 de agosto de 2018

Apunte para una idea ecologista del concepto pueblo


Desvincular democracia de territorio es justo los que busca el neoliberalismo para liquidar el Estado social. Bien con las armas de guerra, bien con las armas económicas. Así, el neoliberalismo sería un estadio del capitalismo avanzado que tras desvincular la economía de la naturaleza creciendo contra sus límites pretende desvincularse también de cualquier límite democrático.

La globalización es pura libertad de capitales. Libre circulación de mercancías y capital en propiedad de un puñado de transnacionales, y reclusión dentro de muros y fronteras de las poblaciones mediante el fortalecimiento del Estado policial.

De este modo, las consecuencias directas del neoliberalismo son las demandas democráticas de soberanía por un lado, y el repliegue fronterizo fascista por el otro. Esta es la polarización de los tiempos que ya están aquí. Así, la forma más radical de defender la democracia en la actualidad es la de construir vínculos de proximidad entre entidades político/culturales autoreconocidas y reconocibles, ya municipales, ya comarcales, ya nacionales/regionales con Estado o sin Estado.

Quienes arguyen contra las demandas de soberanía de los pueblos y ciudades que no quieren más fronteras dicen la verdad, no quieren fronteras para la fuerza bélica del capital, pero las adoran, como se está demostrando estos días para liquidar la democracia. Ese es el sentido del discurso fascistoide de Ribera & Casado cuando hablan de reforzar y proteger las fronteras externas. Son iguales que Trump, que el sionismo del estado israelí o que Salvini. Nos quieren recluidos y desvinculados, nos quieren en la dialéctica dentro/fuera en lugar de en la dialéctica fascismo/democracia.

La noción de la ecología más próxima a la noción pueblo que se me ocurre es la de ecosistema. Así un pueblo político/cultural no sería un conjunto mayor o menor de personas que han nacido o viven en un lugar y comparten costumbre y cultura (con lengua o sin lengua propia), si no, al igual que un ecosistema, un conjunto de relaciones que lo autosustentan y que permiten los intercambios de materia, energía y (en el caso de pueblo) cultura con el medio ambiente externo.

De este modo podríamos concebir la noción de pueblo no como la de algo que se sostiene sobre fronteras, si no, como en la naturaleza, la que se sostiene sobre vínculos de supervivencia, de solidaridad. Por tanto, la soberanía no habría de construirse sobre reforzamiento alguno de fronteras, si no sobre el afianzamiento de los vínculos teniendo en cuenta los límites biofísicos (en la naturaleza solo biofísicos o, si se quiere, quimicofísicos) y las imposiciones de equidad de la justicia democrática.


viernes, 3 de agosto de 2018

¿Para cuándo la activación de la bilateralidad entre el Gobierno de España y Andalucía?


El artículo 183 del Estatut de Cataluña es literalmente idéntico al artículo 220 de Estatuto de Andalucía. Los dos artículos crean y regulan la Comisión Bilateral entre el Estado y el Gobierno de las respectivas comunidades Autónomas.
El miércoles se reunió la comisión bilateral Estado-Generalitat, hacía siete años desde su última cita, en julio de 2011. Tras la reunión que intentaba deshelar las relaciones Generalita–Gobierno de España, la noticia de alcance es la absoluta falta de acuerdo (aparente) en relación al derecho a decidir que demanda el 80% del electorado catalán y en relación a la situación los presos catalanes en virtud de sus encarcelamientos jurídico/político.
Los temas tratados fueron muchos más: inversiones del Estado, fiscalidad, transferencias, infraestructuras, asuntos en el Tribunal Constitucional que bloquean la autonomía catalana, creación de todas las subcomisiones previstas en las competencias que el artículo 183 determina y que alcanzan la práctica totalidad de los temas que conciernen a la ciudadanía catalana.
El artículo 220 del Estatuto de Andalucía es el mismo que artículo 183 del Estatut catalán. La comisión bilateral Gobierno de España – Gobierno de Andalucía igualmente no se reúne desde septiembre de 2011. Tampoco ha sido demandada nunca desde entonces por los sucesivos gobiernos de la Junta de Andalucía, ni de Griñán ni de Díaz.
Es verdad que la etapa Rajoy ha sido una etapa negra en la que se ha tratado de acumular poder en el gobierno central para entregarlo a la Europa neoliberal o al capital que domina la economía global, especulativa o no. Se promulgaban leyes centralizantes enarbolando el patriotismo de bandera para entregar la soberanía de las comunidades autónomas al neoliberalismo europeo capitaneado por Merkel o al capitalismo global representado en el FMI de Lagarde.
La centralización del poder de la etapa Rajoy perseguía ahondar en el expolio de servicios públicos, de rentas de trabajo y de recursos financieros públicos entregando el dinero de la patria al poder del dinero sin patria. Esa es ahora la verdadera y única intención de los patriotas españoles Rivera & Casado.
Los problemas visibles de la ciudadanía andaluza son el paro, la precariedad laboral, la nueva emigración de decenas de miles de jóvenes cualificados y la pobreza extendida, todo ello aderezado con el deterioro galopante de los servicios públicos, desde la sanidad y la educación pasando por los servicios sociales y la dependencia, hasta el transporte público o los problemas ambientales con incidencia en la salud y el territorio. La cuantificación de los indicadores de estos problemas sitúan a Andalucía como uno de los territorios con más desigualdad y desequlibrios de Europa.
Ante esta situación, el gobierno de la Junta de Andalucía se ha conformado durante la etapa Rajoy, al que ha sostenido a través de la posición de la presidenta Díaz contraria a sacarlo de la Moncloa hasta que la sentencia Gürtel lo hizo inevitable, con ser una oficina del gobierno central sin presentar batalla política real para mejorar la vida de las y los andaluces durante todos estos años de calvario.
Más al contrario, el PSOE andaluz y la presidenta Díaz se convirtieron en baluarte defensivo contra las legítimas demandas soberanistas de Catalúña después de que en 2010 el Constitucional liquidara de facto el Estatut que había sido consensuado en el Parlament, aprobado en el Congreso y refrendado por el pueblo catalán.
Sólo en los últimos meses tras lograr un acuerdo de propuesta de financiación con todos los grupos políticos menos Ciudadanos, en el que tuvo mucho que ver Podemos Andalucía, planteó la exigencia de convocar al órgano multilateral Consejo de Política Fiscal y Financiera para abordar un cambio en el modelo de financiación del que Andalucía podría mejorar en 4.500 millones de euros.
Este acuerdo y esta exigencia, con Sánchez en Moncloa y la exconsejera de Hacienda de la Junta, María Jesús Montero, ahora ministra de Hacienda del gobierno de España, ha decaído hasta extremos rotundos. La presidenta Díaz se reunió con el presidente Sánchez y volvió a Andalucia con promesas vagas y unas manos vacía llamadas 500 millones de euros que, en realidad, ya estaban comprometidos desde el Gobierno Rajoy. Miseria para Andalucía a cambio de una subordinación institucional a la que quieren llamar lealtad una y otra vez.
En Moncloa ya no está Rajoy, Sánchez comienza a hablar bilateralmente con Cataluña. ¿Por qué no se exige ya la activación de la Comisión Bilateral que establece nuestro Estatuto? ¿Acaso los problemas de la ciudadanía andaluza son menores que los de la catalana? Infraestructuras pendientes, inversiones pendientes, defensa de intereses del campo andaluz ante Europa y el mundo, legislación estatal que mantiene al mundo del trabajo andaluz en paro, en precario o en la pobreza, infraestructuras energéticas, impuesto al sol y balance neto, recursos ante el TC, déficit de financiación, deuda del la hacienda pública estatal por incumplimiento histórico de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto y un largo etcétera de razones para que un gobierno andaluz decida de verdad defender la vida y la felicidad de la ciudadanía andaluza.
Necesitamos un gobierno andaluz que se plantee como objetivo sacarnos de la condición de sirvienta de España, tierra de expolio de capital, recursos humanos y materiales. Para ello debe dejar de ser un departamento del gobierno central al servicio de intereses ajenos y plantar cara políticamente para que Andalucía sea como la que más.

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martes, 31 de julio de 2018

El patriarcado judicial español se llama nacionalcatolicismo


En la raíz nacionalcatólica de la justicia española está su imponente sesgo patriarcal. La connivencia ideológica de demasiados sermones y demasiadas sentencias que atentan contra los derechos de las mujeres, estén protegidos por leyes o no, es en España demasiado aplastante. La justicia española pareciera que es la tesorera del franquismo en lo que a las mujeres se refiere, pero no sólo. Si no se percibe esto es imposible actuar en defensa de la razón democrática, en defensa de los derechos de las mujeres.
El Estado español parece intervenido por el pilar ideológico nacionalcatólico que sustenta el particular patriarcado español. El asunto, grave, no es ni circunstancial ni superficial. Son demasiadas sentencias contra las mujeres, son demasiados sermones judiciales justificándolas. Consiguientemente no se puede afrontar con exclusivas medidas educativas a los jueces y fiscales, ni mucho menos sólo con modificaciones restrictivas de leyes y penas por determinados delitos.
No es con cursillos y retórica legal como se saldrá de esta situación. Sabido es que muchos jueces hacen lo que les parece y siempre encuentran un argumento para justificar lo que han decidido hacer. Los espeluznantes ejemplo recientes como el de la manada lo demuestran.
A menos que se democratice la forma de acceso a la carrera judicial y la forma en que actúa el poder judicial, a menos que cada juez o jueza sienta que existe un control democrático con consecuencias sobre su carrera o salario, en sus dilaciones, acelerones, actos de escamoteo, trato desigual, ignorancia de preceptos o procedimientos legales y resoluciones, no habrá forma de que esto cambie.
No es, insistiré, una cuestión de formación en perspectiva de género, que también, no se trata de ensanchar penas. No es la pintura del edificio del poder judicial lo que hay que cambiar, son sus cimientos y sus estructuras de poder bunkerizadas desde hace decenios.
Hay una conexión fuerte entre la sentencia de la manada, la de Juana Rivas y la de tantas otras sentencias y actuaciones judiciales, incluidos los procesos a titiriteros, sindicalistas, músicos, actores, cantantes, raperos, periodistas, jóvenes vascos, independentistas catalanes y, en general, delincuentes pobres.
Esa conexión ideológica en España se llama nacionalcatolicismo. Es la forma particular del patriarcado judicial español. Es esa ideología extendida en el mundo de la judicatura y la fiscalía, aunque lo nieguen, que trata con dureza a los débiles y con consideración a los fuertes. Es la causa de que el trato judicial sea exquisito con todo lo que tenga que ver con el núcleo duro del poder en España.
Eso que algunos y algunas están llamando Brigada Aranzadi es algo más que una brigada, es un sistema dispuesto a impedir el progreso y a dificultar la aplicación de los derechos humanos en España. Las sentencias sañudas como la de Juana Rivas no pueden comprenderse exclusivamente como un caso aislado de un juez especialmente insensible, claramente beligerante con el feminismo, y con una trayectoria de sentencias extrañas; es un problema relacionado con la intensa adscripción ideológica ultra de la judicatura y la fiscalía españolas.
El machismo quiere desviar el centro del debate sobre la infamia cometida contra Juan Rivas a aspectos de asesoría jurídica y legalidad vigente, hacia la necesidad de cursillos a jueces. Es una trampa. El asunto es una cuestión esencialmente política. El asunto es que la justicia española hoy se ensaña contra Juana Rivas, antesdeayer desprecia a la chica víctima de la manada y antes comprende, exonera, dilata o no abre causas contra una infinidad de infamias que se están cometiendo contra lo público o contra la humanidad por el guante blanco.
No, no es una nueva capa de pintura lo que se necesita en la justicia y el poder judicial español. Es preciso que, como para el ejercicio de la medicina ocurre con el MIR, cualquier estudiante de derecho pueda llegar a ser juez en igualdad de oportunidades que los ricos, los poderosos o los pertenecientes a familias de ralea judicial.
Es preciso que sobre el poder judicial, y éste sobre los jueces, se ejerza un verdadero control democrático social que impida actuaciones como las de los jueces de la manada o de Juana Rivas o que actuaciones de ese tipo tengan consecuencias sobre su carrera profesional. El juez de Juana Rivas no debería jamás volver a juzgar asuntos de mujeres, eso como mínimo.

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viernes, 27 de julio de 2018

Centralismo echeniquista frente a la inteligencia colectiva andaluza


El debate nominal sobre Adelante Andalucía no es baladí, esconde un diálogo clave sobre quién manda aquí y sobre si Andalucía toma una posición de vanguardia o subalterna en los grandes debates del Estado. Si es subalterna ya sabemos lo que nos toca, seguir con los diferenciales de paro, pobreca, precariedad y desigualdad más altos.
El hecho de que el debate trascienda Andalucía y esté presente en todos los medios de comunicación, andaluces y españoles, y que al opositor al nombre, Pablo Echenique, responsable de organización de Podemos, se le pregunte constantemente estos días sobre cómo va el desacuerdo con Teresa Rodríguez, en vez de ser malo, es muy bueno.
Habrá que agradecerle a Echenique su falta de conocimiento sobre la forma en que el ecosistema político y cultural andaluz vota según las decisiones afecten a todo lo español o al todo andaluz. No creo que Echenique dude de la lealtad andaluza para intentar provocar un cambio de calado en Andalucía, imprescindible para que su opción crezca o gane en España. La voluntad de poder es algo inherente en política.
La voluntad de poder del centralismo echeniquista va a ser vencida por el poder de la voluntad de Andalucía, simbolizado en las tres clarísimas victorias internas que Teresa Rodríguez ha logrado aquí contra todo ismo que se le haya puesto por delante. Teresa Rodríguez ha puesto siempre por delante a Andalucía.
Salvo insistencia en la torpeza centralista, Adelante Andalucía será la marca de referencia de un proyecto de cambio andaluz, el tamaño de las siglas que la acompañen es absolutamente irrelevante. Como se está demostrando en numerosos procesos electorales recientes, la existencia de un sustrato electoral concreto que empuja el cambio, bien generacionalmente, bien porque las causas estructurales del malestar social se están manteniendo no ya con el gobierno Díaz, que ha convertido el Gobierno de la Junta en una oficina del Ejecutivo central, sino también con el Gobierno de Pedro Sánchez, que tras la fase espectáculo se muestra incapaz de abordar reformas de fondo y de desencasquillar el conflicto con Cataluña.
Adelante Andalucía es una marca populista andaluza, en el mejor de los sentidos de esa doble adjetivación. Es una marca innovadora, transversal, representativa de un sentir andaluz e inclusiva, además soportada por liderazgos personales de simbología fuerte en Podemos Andalucía, en la izquierda andaluza y en el andalucismo.
Es mucho más potente que las denominaciones partidistas que, por cierto, envejecen a la misma velocidad en que estamos viviendo la política de los acontecimientos. Adelante Andalucía simboliza así el poder de la voluntad andaluza contra la voluntad de poder ajeno a la que está sometida nuestra tierra. ¡Adelante Andalucía!

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martes, 24 de julio de 2018

Andalucía tiene que cantar como María Jiménez: ¡Se acabó!


Entramos como venimos, a velocidad de vértigo, en un nuevo ciclo electoral que abrirá Andalucía con elecciones anticipadas o sin elecciones anticipadas. La crisis de régimen destapada por el 15M se ha saldado en el terreno del cuerpo electoral con una repolitización de las generaciones que no sufrieron las consecuencias directas del franquismo. En el terreno de lo político, con la liquidación en primarias internas de los referentes simbólicos del bipartidismo, Díaz por el PSOE con la victoria del Sánchez del ‘No es no’ y Rajoy, con la victoria de Casado y su ‘pacto de perdedores’.
La crisis del régimen democrático español del 78 está provocada por una crisis de calado, la crisis del capitalismo global y su estrategia neoliberal de destrucción del poder democrático de los Estados. Es una crisis ecológica que se manifiesta en disfunciones estructurales y problemas metabólicos severos. El crecimiento del sistema productivo real frenado por la escasez, especulación y subida de precios de materias primas, así como por la destrucción sistemática de las condiciones de posibilidad de la vida sobre el planeta, se trasladó a la economía financiera usurpando el futuro de las mayorías.
Los límites materiales del crecimiento de la economía productiva desplazaron el capital a la economía de la ficción financiera. Es el motivo del estallido de la crisis en 2007. A partir de ahí, en una nueva huida hacia adelante, los poderes financieros que tienen nombres y apellidos, pusieron sus objetivos de crecimiento en la extracción de plusvalía de los derechos sociales y laborales y en la privatización y control de los servicios públicos. El objetivo a liquidar es la democracia y para ello nada mejor que centralizar el poder.
Las reformas laborales, la tímida de Zapatero y la dura de Mariano Rajoy, expoliaron rentas del trabajo para convertirlas en rentas del capital, empobreciendo masivamente a la población. A un tiempo los servicios públicos que resisten, políticas de igualdad, dependencia, salud, ciencia, universidades y educación sufrieron recortes con el fin de salvar y pagar la deuda de la banca.
Los ayuntamientos han sido intervenidos y chantajeados con la promulgación de entramados legales que les impiden actuar con autonomía financiera, al igual que las comunidades autónomas. Las comunicaciones, la electricidad y los combustibles en manos de empresas públicas con beneficios ya habían sido privatizadas por el bipartidismo bastante antes antes de 2007, en el siglo pasado. Lo que quedaba de banca pública en las cajas de ahorro fue liquidado a partir de 2007 en un proceso acelerado de privatización del sistema bancario español sin precedentes, con la excusa de salvarlos de la quiebra y así salvar a una sociedad que vivía trágicamente el paro, la emigración y los desahucios envueltos en el papel estraza de la pobreza sobrevenida.
Todo lo descrito se ha hecho desde el poder central, centralizado y centralista. Un poder que electoralmente se construye dando más valor al voto de provincias con baja densidad de población que al de provincias con media o alta densidad de población. Un sistema que otorga más peso a la España vacía que a la España poblada. Un sistema hecho a propósito para que la España progresista de los derechos y la felicidad quede permanentemente frenada por la España de las banderas y los balcones.
Todo este desastre bien conocido ha sido posible en España porque en 2011, vivo el bipartidismo, la alternativa al Zapatero que reformó el artículo 135 de la Constitución Española era exclusivamente Rajoy. Aquella mayoría absoluta real de la derecha se ha mantenido de manera ficticia hasta la promulgación de la durísima sentencia Gürtel que ha forzado al PSOE, ya de Sánchez, a desligarse de la corrupción sistemática del Partido Popular.

Nueva fase electoral

En la nueva fase que abrirá electoralmente Andalucía vamos a vivir una distensión sobre los recortes permitida por la Alemania de Merkel que tiene que acumular alianzas ante la confrontación directa con el Trump de América (EE.UU) primero, la Teresa May del bréxit o el fascismo transparente de Salvini. Esa distensión ya se ha iniciado elevando el techo de déficit para 2019 y cediendo ante las demandas de los ayuntamientos de poder reinvertir sus superávit de caja. Sobre esa distensión es sobre la que el PSOE va a intentar construir su proyecto electoral para 2020.
Sin embargo, el daño ocasionado a la sociedad española por la etapa Rajoy y por la pasividad del PSOE, que no quiso tras las elecciones generales de diciembre de 2015 entenderse con Podemos para formar un gobierno conjunto de cambio y prefirió guiñar el ojo derecho a Ciudadanos, no se va a reparar con la distensión presupuestaria. Son precisas reformas legislativas estructurales que recuperen y avancen derechos democráticos, laborales, sociales y ambientales.
Tras la toma de posesión de Sánchez y su gobierno en un ambiente de política espectáculo no parece que Sánchez pueda o quiera caminar la senda de la consolidación de una España verdaderamente democrática. Ante la inmoderación de la derecha de Rivera y Casado, me temo que Sánchez nos querrá hacer confundir temor, timidez o claramente atadura a los poderes fácticos con moderación, en un momento en el que lo que se necesita es audacia.
Si la fase que inaugurara el 15M ha sido una fase de repolitización que ha tenido que ser amortiguada por los poderes fácticos con la traslación de un Ciutadans catalán a un Ciudadanos español, está nueva fase que abre Andalucía va a ser la fase de la reideologización. Ciudadanos y el PP ya la han comenzado reforzando los tradicionales elementos simbólicos de una España que no admite la pluralidad porque la visión unilateral y centralista es la que permite al capital sostener y avanzar en su batalla contra la democracia.
España no puede ser democrática, no puede avanzar por la senda democrática si todo el poder se concentra en un punto. Si la crisis ha sido dura, más dura ha sido en Andalucía, nuestra dependencia de las decisiones neoliberales tomadas por los gobiernos centrales ya del PSOE, ya del PP; es la causa de nuestros diferenciales de paro y desigualdad. Si en algún lugar se necesitan cambios estructurales ese es Andalucía.
A la vista de como se están configurando las opciones electorales para las próximas autonómicas, adelantadas o no, se percibe que Ciudadanos y el Partido Popular van a poner delante a España, no a las y los españoles, como proyecto andaluz contra las demandas catalanas de soberanía y en defensa de las élites nacionalistas españolas que controlan las concesiones del BOE, importándoles bien poco las necesidades de las y los andaluces.
En este escenario por la derecha, el proyecto de Susana Díaz parece pasar por aprovechar la ligera distensión presupuestaria de la que hemos hablado para crear la ilusión óptica de que Andalucía mejora mientras mantiene a la Junta de Andalucía como una oficina al servicio del gobierno central.
En esta fase es absolutamente imprescindible la presentación a las elecciones de un proyecto transversal y democrático, republicano y andaluz federalizante y federalizable, que demande soberanía propia para articular un futuro mejor para las y los andaluces, un proyecto que ponga por adelante a Andalucía para romper con la dependencia externa que nos condena a ser periferia de Europa sin capacidad de influencia en las decisiones que nos afectan. No estamos hablando de fronteras, hablamos de romper con los límites políticos que constriñen a Andalucía a ser la sirvienta de España.
Bien estaría que cantásemos como María Jiménez: ¡Se acabó!

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viernes, 6 de julio de 2018

El qué, el cómo y con quién de Podemos Andalucía


Raro sería que las personas inscritas en Podemos Andalucía no compartiesen las propuestas para mejorar la vida de las y los andaluces, ya venga de Podemos Andalucía, de Podemos en Andalucía, o de Podemos en Australia. Raro sería dilucidar entre quienes hacen ahínco en defender Podemos en Andalucía y quienes lo hacen en demandar más soberanía de Podemos Andalucía por la bondad de su programa de gobierno. Desde luego habrá matices, incluso prioridades electivas, pero en lo fundamental la pulsión de cambio que representa el movimiento de Podemos, se llame como se llame y esté donde esté, se construye sobre la democracia, los derechos humanos, y contra quienes quieren, y en eso están, destruirla.
Raro sería que una opción defendiese las renovables y otra la energía nuclear, raro sería que una opción quisiese privatizar servicios públicos y la otra recuperar lo público. Raro sería que alguna de las dos opciones, la de Teresa Rodríguez o la de Isabel Franco, quisiese para Andalucía un modelo económico susanista y neoliberal, ese modelo que insiste en la desigualdad estructural e injusto en lo social, lo ambiental y en igualdad de género. No es raro, es imposible.
No, no se trata en este proceso de primarias para las elecciones autonómicas andaluzas de dilucidar entre el programa de la candidata Teresa Rodríguez y el de la candidata Isabel Franco. Se trata de ver quien decide no el qué, sino el cómo y el quién. Es clave porque el cómo y el quién decide sobre Andalucía. El quién es nuestra más trágica debilidad desde que ganamos la plena autonomía. El cuándo nunca llega porque el voto andaluz se ha usado en Madrid para negociar cosas de fuera de Andalucía.
No, no se trata desde luego de ver quién tiene la bandera andaluza más grande, si no de ver quien representa lo que la bandera significa con más determinación, con más libertad frente a decisiones externas y con más audacia. Imaginaos que la ley permitiese que la comunidad de propietarios pudiese entrar en vuestro cuarto de baño, no sólo a reparar la bajante general, sino además a cambiar el color de los azulejos o comprar el champú a su antojo sin tener en cuenta las características capilares de vuestra familia.
Eso es lo que las y los andaluces debemos dejar ya de consentir. Lo que nos afecta y quienes nos representan debe ser elegido aquí y desde los distintos “aquís” de aquí. Es lo que en estas primarias se está decidiendo en Podemos Andalucía, si las candidaturas las van a hacer desde la central a su antojo y querencias, en virtud de equilibrios de poder de otros lugares o las hacemos aquí, según nuestras prioridades. Si el programa va a ser federal dentro de un proyecto plurinacional o va a ser federal con Andalucía sirvienta de España.
En un momento en que las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina, si no ya saliendo del portal de al lado, dilapidar el proyecto de Podemos Andalucía representado por Teresa Rodríguez, debilitando lo que defiende, Adelante Andalucía, y consiguientemente su liderazgo, es liquidar por lustros la posibilidad de cambio en Andalucía. O sea despedir a Podemos de lograr un proyecto hegemónico de España. A ver cómo se comporta esta vez la inteligencia colectiva.

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viernes, 29 de junio de 2018

Te queda mucha Andalucía que zapatear, Monedero


Tardaron muy poco los liderazgos estatales de Podemos, surgidos en Madrid, con aquel emocionante impulso inicial previo que se coló por las grietas que el 15M hizo visibles en el régimen del 78, en chocar con la realidad plurinacional de España.
Bastó pasar de las elecciones europeas de 2015 al acelerado ciclo electoral propio para comprobar que era imprescindible introducir la perspectiva política territorial en una España que, para ser democrática, no puede ser impuesta como UNA.
La inteligencia individual que caracteriza a esos liderazgos a los que me refiero, con Pablo Iglesias indiscutiblemente al frente, ha sido sostenida por lo que podríamos llamar inteligencia colectiva de las bases de Podemos, como se ha demostrado en los distintos y múltiples procesos electivos y decisorios. Tanto por arriba, como por abajo, la cuestión de la plurinacionalidad de España en Podemos ha sido, no solo compartida, sino cada vez mejor defendida.
Sin embargo, están tardando un poco más esos liderazgos en introducir la variable andaluza en esa España plurinacional, la única variable que puede generar un proyecto democrático común ante Europa y el mundo. Se nota cuando vienen a Andalucía. Le pasó a Monedero el otro día, como refleja la entrevista que le hizo el periodista Raúl Solís y que se ha publicado en lavozdesur.es con el titular Podemos Andalucía puede profundizar mucho más en términos democráticos. No lo digo por lo que dijo, sino más bien por lo que no dijo.
Le puede pasar a Echenique cuando llegue este próximo 1 de julio a Sevilla con la excusa de hablar de municipalismo en convocatoria realizada a espaldas de la dirección andaluza. En sí, ya este último hecho es una falta de respeto a Andalucía. Se parece, a la inversa, a las formas en que Díaz y Sánchez se relacionaban antes de que la primera fuese derrotada en aquellas primarias del ave fénit.
Recuerdo que aquí en Andalucía las bases de Podemos han apoyado masivamente el proyecto de Podemos en España encabezado por Pablo Iglesias, como afirma Monedero, al tiempo que han apoyado masivamente, al menos en tres ocasiones, el proyecto de Podemos Andalucía encabezado por Teresa Rodríguez. Todo un síntoma de inteligencia colectiva que habría de ser tenido en cuenta para forzar la cooperación y la lealtad de los órganos centrales respecto de la dirección andaluza. Por ser más claro, las opciones defendidas desde afuera para Andalucía se han estrellado aquí tres veces contra los proyectos defendidos por Teresa Rodríguez. Entre ellas, la de un Podemos Andalucía y no un Podemos en Andalucía.
Las declaraciones de Monedero, y no me refiero al titular, denotan una incomprensión profunda de lo andaluz. No se puede ganar, mucho menos desde posiciones de izquierdas o progresistas, España sin Andalucía, y, tal y como comprendió el PSOE de la transición, no se puede tratar a Andalucía como si fuese España, porque de ser, es justo al revés, España es Andalucía.
Andalucía es sujeto político autoconstituido desde el 4 de diciembre de 1977 y nacionalidad histórica constitucionalmente reconocida desde el 28 de febrero de 1980. Andalucía es, por sí, como la que más. Es la irrupción del pueblo andaluz en el proceso constituyente lo que define el actual Estado de las Autonomías frente a las pretensiones centralistas con concesiones a Cataluña, Galicia y Euskadi.
Lo que subyace en las formas y fondo con que Monedero interviene en Andalucía es una concepción de Andalucía como propiedad de España, consciente o no. Monedero debería saber que España, no digamos ya culturalmente, no es nada sin Andalucía. Esto es lo que sabemos aquí, y esto es lo que entiendo que pone en valor la estrategia Adelante Andalucía para catapultar un proyecto autóctono y ganador. Un proyecto que multiplique en el momento actual de fuerte contradicción institucional entre el PSOE de Díaz y el PSOE de Sánchez
Adelante Andalucía es un proyecto político propio, no partidista, partidario de Andalucía, la única nación (o comunidad política, como prefieran) que construye su autonomía sobre la demanda de justicia y equidad universal. No para ser más que las demás, sino para ser como la que más. No olvidemos esta esencial diferencia respecto de los nacionalismos español, catalán y vasco.
Lo esencial de lo andaluz es el mestizaje, como lo demuestra nuestra más universal manifestación cultural, el flamenco. Pero lo esencial de lo político andaluz es la demanda de justicia social y equidad. ¿Tiene algo que temer Podemos de esas dos esencias? Está claro que contra la centralización del poder que promueve el neoliberalismo para liquidar la democracia y dominar a los agentes territorializados, se están planteando dos alternativas. La totalitaria de los nuestros primero, Trump o Salvini como ejemplos, o la democrática que demanda soberanías propias y compartidas libremente pactadas; o sea, el federalismo.
Otra cosa son las batallitas internas que ningún bien hacen a la gente, al cambio en España y en Andalucía que sólo busquen el ‘quítate tu para ponerme yo’. Andalucía será aliada del cambio si se respeta su soberanía, si eso no ocurre desde Podemos, el espacio andaluz lo mantendrá el PSOE de Díaz o Sánchez o, aun peor, el españolismo de Ciudadanos y el PP.
Andalucía es generosa, solidaria y cooperativa, lo debería saber Juan Carlos Monedero, por eso nos gustaría que la llevase en el corazón. No, no se trata de montar un partido ajeno a Podemos, eso no se ve por ningún sitio, sería una catástrofe para el cambio en Andalucía y en España. Preferimos una Andalucía en Monedero que un Monedero en Andalucía.

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jueves, 21 de junio de 2018

El primer problema serio de Susana Díaz con Pedro Sánchez


El recién estrenado presidente Pedro Sánchez acaba de lanzar, queriendo o sin querer, calculado o no, acordado con la ministra Montero o no, un misil político contra la estrategia de la presidenta andaluza Susana Díaz. Una estrategia que Díaz había diseñado en Andalucía pensando en el Gobierno de Mariano Rajoy para llegar a las elecciones autonómicas enarbolando su habitual ‘Andalucía soy yo’.
Para ello su exconsejera de Hacienda y ahora ministra, María Jesús Montero, le había servido en bandeja de plata un logro de primer nivel, un acuerdo con PP, Podemos e IU de una propuesta de reforma de financiación autonómica, muy trabajada por la economista Carmen Lizárraga, parlamentaria de Podemos Andalucía, y con la idea de presentarlo ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del que sólo se había desmarcado el españolismo anti-autonómico de Ciudadanos. Este órgano fue creado por ley en 1980 para la negociación multilateral en materia financiera y fiscal de todas las autonomías con el Gobierno central. Su último acuerdo caducó en 2014 y el gobierno del PP se resistía a convocarlo, con el ministro Montoro al frente. Esta negativa permitía a Díaz y su consejera Montero enarbolar la bandera de la defensa de Andalucía contra la derecha representada por el Partido Popular.
El acuerdo andaluz exigía la convocatoria urgente del CPFF para llevar una propuesta votada a favor por 101 de los 109 parlamentarios y parlamentarias andaluces. La propuesta propone, entre otras cosas, aumentar la financiación en 16.000 millones de euros de los cuales 4.000 serían para Andalucía.
Las declaraciones de Sánchez, anunciando que la reforma de la financiación autonómica no se abordará en estos dos años de legislatura, que pretende culminar, disparan las alarmas en San Telmo. La bandera de Andalucía, a la que se había agarrado Díaz tras su derrota frente a Sánchez, ha sufrido el primer girón. La oposición que había firmado el acuerdo no ha tardado es levantar públicamente la contradicción y exigir a Díaz que exija a Sánchez lo que antes exigía a Rajoy. El cambio de Montoro por Montero no puede quedar en un cambio de letra para Andalucía.
Díaz está obligada a reclamar a Sánchez la convocatoria del CPFF para abordar la reforma de la financiación autonómica. El nuevo consejero de Hacienda, Ramírez de Arellano, ya ha hecho declaraciones en este sentido. Susana Díaz tiene el primer problema gordo con Sánchez, Andalucía también.
Es posible que el presidente del Gobierno rectifique o intente compensar en algún sentido. Urge, porque el movimiento que ha hecho en el terreno de juego político, posiblemente para intentar desplazar el balón de Cataluña desde la reclamación de votar hasta la mejora en su financiación en una negociación bilateral, puede afectarle a él electoralmente. Ha abierto un espacio de juego a la oposición andaluza que pactó la propuesta con el PSOE de Andalucía por un lado, y a Ciudadanos por otro, pues andará vigilante con los guiños que Sánchez pueda hacer al Gobierno catalán para acusarlo de trato desigual. Si Sánchez olvida Andalucía Andalucía puede olvidar al PSOE. Sí Andalucía olvida al PSOE, Sánchez puede olvidarse de ganar las elecciones de 2020. Defender una España federal es defender la multilateralidad.

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