martes, 24 de junio de 2014

Nunca iré al Nevada

Ustedes conocen el laberinto de rotóndolas de hormigón y alquitrán que se interpone entre Armilla y el Zaidín, zona Campus de la Salud - Santa Juliana.

Anda Don Gerardo, alcalde del Armilla, preocupado por ese lío de circunvoluciones y, previsor de atascos grandiosos, se dispone a pedir más viales al Ministerio de Fomento, no sería extraño que pronto pidiese también dinerito a la Consejería de Fomento.

Dineritos que salen de impuestos y gasto público y que van a beneficiar a los de siempre, esas otras castas, las de las grandes obras afiliada al BOE y la de los luminosos con fábricas de ropa esclava en Bangladesh.

La apertura del Centro Comercial Nevada, esa operación que llevó a la condena penal a buena parte de la corporación armillense, alcalde y concejal de urbanismo incluido, y al propio promotor malayo/marbellí D. Tomás Olivo, no traerá bajada de del paro. Si acaso subirá la esclavitud.

El comercio funciona con lo que hay de dinero o de crédito, y crédito hay poco. Lo que no se gasta en el barrio o en el pueblo o en la ciudad, se compra en otro sitio. Ganarán de nuevo las grandes firmas comerciales a costa de nuestros y nuestras conciudadanas pymes que defienden su negocios urbanos. Subvencione a estos últimos el alcalde actual de Armilla, Don Gerardo, o no los subvencione.

Nunca iré al Nevada, Centro Comercial Parque Nevada, nunca iré. No quiero ser cómplice.

@marioortega