lunes, 10 de junio de 2019

Ha nacido el ‘susanchismo’


Desde que Pedro Sánchez, aún presidente del gobierno en funciones, tras las elecciones generales del 28 de abril y las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo, fuese a ver al presidente de Francia, Emmanuel Macron, han proliferado en Ferraz las miasmas del susanismo. Justo antes de reunirse con Macron la tarde del 27 de mayo, la mañana del mismo día, el vencedor Pedro Sánchez se reunía sigilosamente con la expresidenta andaluza, la perdedora Susana Díaz. ¿Coincidencia?

Tranquilizada, y quien sabe si esperanzada la expresidenta andaluza con cuatro palabritas finas del secretario general, éste se fue a su ejecutiva y después a ver a Macron para tratar asuntos europeos. Todo el mismo día. Asuntos europeos de un lado, que tendrán que ver también con una alianza franco-española para que Alemania afloje en materia de austericidio, y asuntos internos para que “los liberales” europeos aprieten a Rivera para que deje pasar a Sánchez como el PSOE dejó pasar a Rajoy. Así se consumaría, una vez más, aquello lampedusiano de que que todo cambie para que todo siga igual.

El susanismo, una mutación degradada del felipismo, en un ambiente favorable, con el PSOE vencedor de las elecciones generales y Sánchez presionado por los poderes verdaderos, ha inoculado un gen regresivo en el sanchismo y así ha nacido el ‘susanchismo’. Desde el 27 de mayo en Ferraz se incuba la nueva forma del rotavirus típico de la gripe del PSOE. El susanchismo es como el susanismo sin folclore españolista (de momento) y con pretenciosas aspiraciones de felipismo.

Durante la primera semana de este mes de junio los síntomas susanchistas en Ferraz son más que evidentes con tendencia a cuidados intensivos. Hasta el mismo Pedro Sánchez pide explícitamente a Casado y Rivera, a PP y Ciudadanos, hasta antier para Sánchez parte del trío de Colón, que sendos o uno lo dejen pasar a la presidencia de la XIII legislatura con sus 123 diputados y diputadas, cinco menos que los del Rajoy de la XII legislatura al que el PSOE susanista dejó pasar a la presidencia cantando el rap de “no dan los números”. Pide eso y afirma, como cuando también antier afirmaba que “somos la izquierda”, que “o gobierno del PSOE o gobierno del PSOE”. Ahí es ná.

Pero los números son los que son. Como lo fueron cuando la época de fulgor susanista. Se comprobó en la moción de censura que sacó a Rajoy de Moncloa hace ahora un año. Así que o Pedro Sánchez llega a presidente entregado a algunas de las derechas del trío de Colón, traicionando bien pronto el “con Rivera no” que le coreaban las bases socialistas la noche del 28 de abril, o acuerda proyecto y gobierno con los más de tres millones setecientos mil “votos inútiles” de Unidas Podemos, según la propia calificación que el PSOE les asignó en campaña electoral, atendiendo al otro cántico que sus bases agitaron la misma noche del 28 de abril: “sí se puede”.

Si el susanchismo cuaja y se extiende, todo habrá cambiado y todo seguirá igual. La derecha española seguirá siendo ultramontana y acabará reunificada por acuerdos propios o por imposición de las urnas. El PSOE será dual como siempre, de izquierdas en campaña y de derechas a las órdenes del capital gobernando las políticas económicas, con sus dosis más o menos fuertes de green o violet washing.

Para que no cuaje, o para que si cuaja sea por el menor tiempo posible no caben las concesiones. La posición firme y cooperativa de Unidas Podemos es el antígeno del susanchismo, por consiguiente el antígeno de que a España llegue el modelo de gobierno reaccionario que el susanismo legó a Andalucía.

Con Ribera No era un con Unidas Podemos Sí. Eso es lo que significan los coros alternativos de las bases socialistas la noche del 28 de abril, la mezcla del no a rivera con el sí se puede. Eso es lo que ha ratificado la encuesta del CIS como la opción mayoritaria preferida del electorado español, un 45% preferimos un gobierno de coalición, a pesar, otras vez, de la artillería mediática para torcer la voluntad popular expresada en las urnas. Sin él, como estamos viendo estos días en las acciones de Pedro Sánchez y su entorno próximo, y como sabemos a ciencia cierta por el pasado del PSOE, cualquier acuerdo de investidura es papel mojado.

Tenemos una oportunidad. Por primera vez en la historia de la democracia española a nivel de gobierno de España, se puede demostrar, como el título del famoso ensayo de Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil, que el voto verdaderamente útil es el que fue a Unidas Podemos. Nunca como ahora 42 diputados y diputadas, aupadas por el 49,9% de los votos que fueron al PSOE aguantando la pertinaz y severa llamada al voto útil por la amenaza de Vox, fueron tan útiles para gobernar en beneficio de las mayorías en España y por una Europa democrática, ecologista y feminista, alejada de las extremas derechas.

Si Sánchez se empeña en traicionar su ‘voto útil’, los lemas de sus bases y a la casi mitad del electorado español, negando el proyecto de gobierno y la coalición con Unidas Podemos, habrá elecciones y ya no podrá apelar al “somos la izquierda” ni al voto útil ni al miedo a Vox que estará cogobernando y apoyando gobiernos del PP y Ciudadanos. Tampoco tendrá las mismas posibilidades de ganar en las provincias menos pobladas, como ocurrió el 28A, porque la derecha volverá a reconcentrar el voto a la vista de los efectos de su dispersión.

Ha nacido el susanchismo, su éxito fatídico o su halagüeño fracaso depende de la eficacia del antígeno que se prepare. No se ha llegado hasta aquí para sucumbir otra vez al bipartidismo ni para que el gen del felipismo mute una vez más, ahora como susanchismo. Para eso el 15M, el 8M, Stop Desahucios, los pensionistas, las mareas o la Juventud por el Clima, por ejemplo, no han sembrado la esperanza.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Del núcleo irradiador a cooperar mejor que competir


Desde las elecciones europeas de 2014 hasta las municipales de 2019 han pasado muchas cosas y muy rápido, el sistema político español se ha deformado como un plástico elástico fruto de esfuerzos de cizalla en distintas direcciones. Como un plástico elástico podía romperse pero no se ha roto. Si alguno de los esfuerzos de cizalla desaparece la tendencia del sistema será recuperar la forma bipartidista original con las variables nacionalistas catalana y vasca.

Simplificando, tres elementos, espacios políticos, son extraños a la forma original del régimen democrático del 78. El espacio Podemos (fruto del retroceso democrático y de justicia social), el espacio Ciudadanos (fruto reactivo, utilizando Ciutadans, a la irrupción de Podemos y como salvamento del espacio PP) y el espacio independentista catalán (fruto de la sentencia anti estatut de 2010 del Tribunal Constitucional, de la huida hacia adelante de CIU salpicada de corrupción y, ahora, de la existencia real de presos políticos y exiliados políticos). No hablo del espacio Vox porque es en pureza Partido Popular, ha surgido el último como si desde un trasatlántico que se hunde se arrojase una barca de salvamento de las esencias.

Todos estos esfuerzos de cizalla (el Podemos del 15M, el antipodemos de Ciudadanos y el independentista) son la forma específica en que se manifestó políticamente en la España de la constitución del 78 la crisis financiera del capitalismo especulativo global, fruto de la huida hacia delante de los límites del crecimiento por la escasez y agotamiento de materias primas, el envenenamiento ambiental de los ecosistemas por todo tipo de residuos, la crisis climática por el calentamiento global y el ataque sostenido a las democracias. Para la ecología política todas las crisis son la misma crisis, de modo que la crisis del régimen democrático del 78 es la forma en que se ha manifestado en España la crisis ecológica. Y la causa del combate mundial entre totalitarismo y democracia.

El 26 de mayo de 2019 se ha cerrado un ciclo electoral. Pero no se han cerrado los cuatro grandes problemas en la España democrática. La cuestión de la justicia social, la cuestión de la igualdad de género y el machismo, la cuestión de los efectos del cambio climático y las crisis territoriales (la tensión independentista y la España vaciada), siguen ahí. El 26 de mayo de 2019 percibimos además que se ha cerrado el momento populista, o mejor, desde las cloacas del estado hasta los grandes medios en manos del gran poder financiero, todo el régimen del 78 ha actuado, y lo ha conseguido, para cerrar el momento populista que abrió la repolitización rebelde del 15M. Mientras se cerraba o no la ventana de oportunidad, entre vendaval y vendaval, las mayores mejoras prácticas para la vida de la gente las han realizado las llamadas alcaldías del cambio y a nivel de estado, tras la moción de censura que le pergeñó Pablo Iglesias a Sánchez llevándolo a la presidencia, la subida del SMI a 900 euros arrancada por Unidas Podemos.

¿Qué queda, tras el 26 de mayo de 2019 de todo el movimiento político de cambio que inaugura Podemos en términos prácticos a nivel institucional? Mucho, pero dos cosas son herramientas poderosas. La primera se substancia en el Congreso: cuarenta y dos diputadas y diputados de Unidas Podemos, nueve de ellas andaluzas, el mayor contingente territorial del espacio unitario progresista y de izquierdas que representa la suma de Podemos, IU, EQUO, En común y Mareas. Insisto el grupo más numeroso en el congreso dentro del espacio de Unidas Podemos es el andaluz.

La segunda, el hecho de que los mejores resultados comparativos tanto autonómicos como municipales del espacio progresista de izquierdas al que me refiero, se han obtenido en Andalucía y han sido fruto de una unidad estratégica llamada Adelante Andalucía. Ahora es el momento de decirlo con absoluta claridad, sumemos el referente de la alcaldía de Cádiz y la evidencia será más palpable.

No digo que el espacio que aglutina Unidas Podemos y Adelante Andalucía no haya perdido muchísimo apoyo desde el punto álgido de las elecciones generales de diciembre de 2015, no hecho campanas al vuelo. Digo lo que queda después de un trayecto tormentoso por causas propias y ajenas. No han sido pocas.

Por tanto, más allá de un debate que puede ser ahora, una vez más, fratricida, sobre si gobierno de coalición, como desde Andalucía, lo importante es hacer valer al máximo las dos herramientas más poderosas que quedan, visto desde Andalucía, tras el 26 de mayo de 2019, las 42 diputadas de Unidas Podemos en el congreso, 9 andaluzas y Adelante Andalucía como forma política estratégica de unidad en Andalucía Unidas Podemos o gobierno a la portuguesa, como defiende el propio PSOE (por otro lado imposible con los actuales números como expliqué en un artículo anterior en este mismo medio, porque el partido socialista portugués no tiene alternativa de acuerdos parlamentarios por la derecha porque no le dan los números y el de Sánchez sí la tendría porque le dan los números con Ciudadanos, pudiendo dejar a Unidas Podemos cuando quisiese arrinconado y acusado de pinza inútil con PP y Vox como en un tiempo ocurrió en Andalucía), más allá de ese debate, y desde Andalucía, lo importante es hacer valer al máximo las dos herramientas más poderosas que quedan, visto desde Andalucía, tras el 26 de mayo de 2019, las 42 diputadas de Unidas Podemos en el congreso, 9 andaluzas y Adelante Andalucía como forma política estratégica de unidad en Andalucía.

Cooperar mejor que competir, romper las dinámicas fratricidas, crear espacios de cooperación política y complicidad táctica y estratégica entre la organicidad andaluza y estatal y las y los parlamentarios de Adelante Andalucía y las y los nueve diputados andaluces de Unidas Podemos en Madrid. Queremos verlos juntas y juntos de vez en cuando. Poner delante desde Andalucía los problemas específicos de Andalucía y darles voz y vida en cualquier negociación en Madrid. Hacer partícipe a Andalucía de las soluciones a la cuestión territorial, que sin duda habrá un momento en que tenga que tratarse políticamente y no a base de represión y judicialmente.

Construir, cooperar mejor que competir, los tiempos del núcleo irradiador, bueno o malo, ya no son posibles. Elegancia, prudencia, paciencia y democracia. Ni guerras ni vendetas, por favor.

viernes, 24 de mayo de 2019

¿Quieren Norte, Zaidín, Chana mandar en Granada? Nos va la vida en los barrios


No es cierto que Granada sea “muy de derechas” como he oído muchas veces, ni siquiera que tenga, como dijo Lorca “la peor burguesía de España”. Lo dijo porque era la que conoció bien desde su infancia, porque clase rica antidemocrática, como estamos viendo con la insurgencia de Vox desde la casa madre del Partido Popular, está repartida por todas las ciudades y sus calles más lujosas.

Lo cierto es que con solo un vistazo a los datos a ojos de dron, se comprueba que una tras otra vez desde los años noventa los barrios populares se abstienen de votar mucho más que los barrios adinerados. Un solo partido en Granada es culpable de este abstencionismo tozudo, el PSOE que gana apelando a la izquierda y gobierna temeroso de la derecha abandonando a sus votantes. Por eso el desencanto popular, por eso a veces el voto resignado y melancólico.

En las elecciones municipales de 2015, en pleno fervor de Podemos, la abstención alcanzó en los barrios del Norte, Zaidín y Chana porcentajes más de diez puntos superiores (me quedo corto) a los de zonas como Fígares, Recogidas o Ronda, tradicionales feudos del Partido Popular, ahora fraccionados entre tres con Vox y Ciudadanos.

En ocasiones, según los colegios electorales, la abstención dramática es más de 20 puntos superior en zonas con población en riesgo de exclusión o excluida respecto de zonas de población adinerada para las que el futuro no supone incertidumbre económica. Hay una relación directa entre nivel de renta y abstención. La gente adinerada, rica y muy rica han entendido a la perfección para que sirve el voto. Para salvar sus intereses de clase o ideológicos (suele ser un pack).

Esta es la razón por la que tengamos en Granada una derecha recalcitrante que ha gobernado la ciudad durante trece años contra los intereses de la propia ciudad. Lo volverá a intentar, y muy probablemente a conseguir, el 26 de mayo a toque de corneta, redoble de tambores y paso militar.

Las arcas municipales están en quiebra. Este hecho solo tiene un culpable, el Partido Popular cuyo último alcalde dejó el bastón de mando a golpe de investigación policial, judicial, detención e imputación. Desde el sarcófago de la Avenida de la Constitución hasta el dispendio del LAC, desde el entorpecimiento de años al desarrollo del metro hasta la tala masiva de arbolado, desde la privatización de EMASAGRA, la joya de la corona municipal con una de las mejores aguas del mundo, hasta la de INAGRA con su dispendio ineficiente, desde las colocaciones en EMUCESA hasta las colocaciones en la TG7, el tiempo, la deuda y sus intereses bancarios han corrido en contra de los intereses de la mayoría de las granadinas y los granadinos. Incluso en contra de los intereses de sus propios votantes que padecen igual altos índices de enfermedad y mortalidad por causas asociadas a la vieja boina de contaminación atmosférica granadina a la que nunca han hecho frente ni los unos ni los otros.

Puesto que las arcas municipales están en quiebra, toda rimbombante promesa de nueva obra megalómana para el día después del 26 de mayo, es una solemne mentira. Lo primero es expulsar del consistorio la política para amiguetes y ricos, acabar con el despilfarro y actuar con verdadera justicia fiscal. Quien más extrae gracias al enorme patrimonio cultural de la ciudad, más debe poner, porque lo que es de todas y todos no puede estar al servicio de los pocos que se lucran precarizando el empleo, generando residuos y saturando los espacios vitales.

De modo que como plantea Antonio Cambril, el independiente que encabeza la candidatura de Podemos IU Adelante Granada, lo primero es lo primero y lo segundo viene después. Sanear las cuentas municipales es la prioridad absoluta. Ayuntamientos del cambio como Cádiz, Barcelona, Valencia o Madrid lo hicieron en tiempo récord a pesar de Montoro y de Montero. Se puede.

Lo segundo es la vida de las gentes que vivimos la ciudad. Esas ciudades que cito y otras están reduciendo las dificultades de acceso a la vivienda, garantizando el agua y la energía eléctrica, mejorando el transporte público, peatonalizando, reverdeciendo y descontaminado el aire, generando su propia energía renovable, reduciendo la pobreza energética, reduciendo el precio del transporte público, garantizando el acceso al dentista y la salud bucodental con servicios de salud municipales, ofreciendo renta mínima para evitar la exclusión social, mejorando la asistencia domiciliaria, remunicipalizando los servicios, democratizando el acceso a la cultura, democratizando la democracia con presupuestos participativos, y así. En definitiva haciendo a su ciudadanía más feliz al reducir la incertidumbre por lo que pueda ocurrir en el futuro, al despertar o al día siguiente en tiempos de precariedad laboral.

Esas ciudades demuestran a diario que sí que se puede.

Para que se pueda también en Granada los barrios del Norte, Zaidín y Chana, además de otros concienciados, populares, dignos y llenos de vida, tiene que dar un paso adelante y votar como si les fuese la vida en ello. Porque en verdad, nos va la vida en ellos, en los barrios.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El 26 de mayo sé egoísta, vota pensando en ti


Cuando vayas a votar este próximo 26 de mayo, sé egoísta, piensa mucho en ti.

Piensa en ti si tienes personas mayores a las que quieres y necesitan pensiones dignas contributivas o no. Se egoísta y vota pensando en ti si tienes seres queridos que están muy pachuchos y necesitan ayudas a la dependencia. Si ellas están mejor y son más felices, seguro que tú estarás mejor y serás más feliz.

Si tienes prole o quieres tenerla y te preocupa su guardería, y si te cobran mucho poco o nada por ella, piensa en ti a la hora de votar. Te dará tranquilidad saber que pueden gobernar personas que saben que la natalidad depende tanto de los servicios públicos como de la dignidad laboral, el trabajo decente y la igualdad y los derechos de las mujeres.

Se muy egoísta y vota para evitar que a tu hija o tu hijo, con buena formación, estudios y hasta experiencia, se le pase si quiera por la cabeza irse de tu lado por motivos de falta de perspectiva laboral. Que no se vayan lejos quienes más queremos es uno de los motivos más egoístas para decidir tu voto. Piénsalo bien.

Elige tu voto en plan “voto por mi interés”, si sientes que las mujeres a las que te unen vínculos de vecindad, amistad, familiar o laboral, o sencillamente de humanidad, están amenazadas de violencia machista y discriminación estructural. No es difícil de ver, mira a tu alrededor. Si a ellas les va bien a ti te irá bien, no hay avance en derechos de las mujeres que no haya sido un avance en bienestar y felicidad de la humanidad.

Si vives en una zona rural y ves cómo cada vez hay menos gente y menos oportunidades, de tu voto depende que esa tendencia cambie. Deposita en tu voto todo tu rural interés.

¿Estás estudiando todavía y no sabes qué será de tu futuro? Cuida tu voto, pero sobre todo el mayor gesto de egoísmo por tu parte es ir a votar, porque no son lo mismo unos que otros. Para detectar que no son lo mismo mira hacia el pasado y comprueba qué prometieron y que hicieron, haz contabilidad de quienes te engañaron con cuatro palabritas finas.

En estas elecciones del 26 de mayo, es muy importante ver qué envuelve cada quien en la bandera. Comprueba el pack completo, no te quedes en el envoltorio, mira la etiqueta y, si acaso abre la caja a ver todo lo qué hay dentro por si hay cosas que van contra tu interés. Hazlo, no vaya a ser que con una tela de bandera te oculten daños irreversibles.

¿Vives en un barrio? O sea ¿vives donde vivimos la gente corriente?, en un barrio, en una urbanización de unifamiliares que, en su día fueron asequibles a tus posibilidades económicas. Mira los servicios que quienes han gobernado han puesto o han dejado de poner, mira su precio, mira su calidad y si se gestionan desde lo público o se han entregado a gente lejana, extraña y muy rica deteriorándolos y precarizando el empleo. Agua, electricidad, basuras, transporte colectivo, accesos, tranvías, trenes, metros, comedores escolares, atención a la dependencia, monotores y monitoras de educación especial y, uf, un largo etcétera.

¡Ah!, mira una cosa, mira si tienes cerca un sinfín de grandes superficies comerciales que pagan proporcionalmente menos impuestos que tú y han liquidado los comercios que tenías cerca. Míralo bien y sé egoísta a la hora de votar. Acuérdate de quienes ayudaron a que tuviesen más facilidades que tú y de quiénes se fotografiaron en sus inauguraciones a todo trapo.

Otra cosa muy importante es el aire que respiras en tu ciudad, o el ruido que soportas, o el tipo de energía que consumes o te obligan a consumir. La ecología es de los más importante, ya lo sabes seguro por la calor que pasas o por las enfermedades de riesgo, tuyas, de tus seres queridos o de la gente con la que te cruzas por la calle. Alergias, bronquitis, infartos, cánceres, vaya tela, científicamente demostrado. Es casi seguro que quienes ha gobernado todos estos años, muchos ya en algunos sitios, sin interés por solucionar estas cosas importantes para la vida sigan sin tener ganas de arreglar nada. Vota por ti, para tu voto tu eres la persona más importante.

¿Estás jarta de corrupción?, ¿verdad? Tu voto es importante, no apoyes con el ni a las opciones corruptas demostradas, ni a quienes decían que con ellas nada, y luego pactaron con todas por puro interés, el suyo y el de la gente muy rica. Menos corrupción son más servicios y de más calidad para ti, también más empleo para ti y los tuyos. Sé con este tema muy egoísta a la hora de votar.

¿Quieres una ciudad en la que se oigan los pájaros, las temperaturas amainen, el aire sea limpio y tus hijas o hijos puedan ir al cole o a cualquier sitio con tranquilidad y seguridad para ti y para ellos? Cuida tu voto como cuidas a tus hijos. Piensa en el medio ambiente, en los árboles, los jardines, las zonas verdes los itinerarios seguros, las vía verdes, los ríos sin cemento ni basuras. Y en muchas más cosas tan importantes para la vida, seguro que tu tienes más ideas para mejorar tu entorno. Vota pensando en esas ideas.

Lo más egoísta es no fiarse de quienes insisten e insisten en grandes obras y grandes fastos. La experiencia te dice que, cuando se hacen, si es que se hace, siempre benefician a los mismos. Las más de las veces los fastos solo sirven para que acumulen más dinero unos pocos a costa de la apropiación de lo que es de todas y todos. Piensa en el día a día, en la cultura de proximidad, en cositas que te hacen la vida feliz sin tanta grandilocuencia tanta luz y tanto sonido.

Si votas pensando en ti, puede que ya sepas que una ciudad o pueblo puede auto abastecerse de energía solar a poco que su gobierno decida tomar ese camino. Además, con el ahorro y lo que no se gasta puede eliminarse la pobreza energética. Esto es muy importante, porque quien sabe si por circunstancias de la vida tu o alguien de los tuyos pasa, o está pasando, alguna vez una mala racha. Quien cuida del otro cuida de sí mismo. Se llama solidaridad y es el vector emocional que más ha hecho por la humanidad, o sea por ti. Yo sería en esto muy egoísta y nunca votaría opciones que gritan sálvese el que pueda.

Seguro que tienes mil razones más que son de tu interés. Si votas, se puede; si no votas, entregas tu interés a otros intereses que no son los tuyos.

Lo dicho, para no ponerme pesao, sé egoísta y vota pensando en ti porque tú eres importante, la persona más importante. Tu voto más útil es el que mira tu propio interés.

martes, 14 de mayo de 2019

Las AMPAS Escuelas de Calor me entrevistan sobre la ley de bioclimatización

Ayer grabé un programa de radio con las AMPAS de Escuelas de Calor. Su fuerza, su esfuerzo y su compromiso hacen posible que la Ley de bioclimatización y energías renovables para los centros educativos públicos tenga empuje. En este enlace podéis oir el podcast:


Y aquí también:

https://www.emartv.es/escuela-de-calor/#.XN-qyy0rzMK

El espacio de radio realizado por las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAS) para promocionar y sensibilizar ante la campaña ‘Escuela de calor. Aulas sí, saunas no’, en demanda de la climatización en los colegios andaluces. El programa abordará también otros problemas de la educación actual que preocupan a padres y madres como el elevado índice de fracaso y abandono escolar, las continuas reformas educativas, la excesiva politización de la educación o el fomento de la diversidad o la interculturalidad en las aulas.

miércoles, 8 de mayo de 2019

La dirección de Podemos Andalucía decide jugar en cuarta regional


El Consejo Ciudadano Andaluz de Podemos, máximo órgano del partido, se ha reunido y, ajeno a la realidad actual e histórica tras los resultados electorales del 28A, y a la lectura que de los mismos hacen la mayor parte de votantes del PSOE y de Unidas Podemos, incluida la militancia del partido ganador, decidió ir al Consejo Ciudadano Estatal defendiendo que no hay que entrar en un gobierno con el sanchismo. Posición idéntica a la que ha mantenido la corriente minoritaria de Anticapitalistas.

Mediante resolución hecha pública el mismo día en que se había de reunir el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, el CCA, máximo órgano andaluz insta a abrir un debate interno sobre si gobierno de coalición con el PSOE de Sánchez o acuerdo a la portuguesa, tomando el todo por la parte y posicionándose a favor de un “gobierno a la portuguesa” como representación de todo Podemos Andalucía, incluidas las nueve personas elegidas desde Andalucía para representarnos en Madrid. Parece que la aspiración de cualquier elector de un partido que vota para que su partido gobierne es ignorada de partida por los cargos orgánicos de Podemos Andalucía.

El CCA ha perdido la oportunidad de llevar al máximo órgano de Podemos estatal propuestas de medidas concretas para negociar con Sánchez que mejoren la situación de Andalucía, de las y los andaluces, en lo que se refiere a todos los indicadores de desigualdad, precariedad, y desempleo respecto de otros territorios españoles, así como cuestiones de movilidad, ferrocarril, energías renovables, turismo depredador, problemas del mundo agrario andaluz o de escasa industrialización, que son específicos de Andalucía entre otros muchos. Una batería de medidas urgentes para Andalucía que debería haber puesto sobre la mesa del CCE de Podemos con la propuesta de colaboración y coordinación de la acción política en Andalucía con la de las nueve personas representantes de Unidas Podemos que han obtenido escaño en el congreso por las circunscripciones andaluzas.

Pero no, el CCA parece más interesado en debilitar la fuerza negociadora que Unidas Podemos ha obtenido en las urnas y se sitúa como agente extraño a las negociaciones que seguro se abrirán con Sánchez de cara a la investidura y, posiblemente, la formación de gobierno. Una actitud que denota o inmadurez política o interés exclusivo en disputas internas y equilibrios de poder en lugar de interés inmediato en mejorar la vida de las y los andaluces a la vista de los resultados electorales del 28A que ha dejado a Vox fuera de juego, a Ciudadanos crecido queriendo ser oposición, al PP desarbolado y al PSOE atrapado entre el “con Rivera no” y “sí se puede” de su militancia y la presión de los poderes económicos y bancarios españoles y extranjeros para que limite la fuerza de Unidas Podemos no dejándolo entrar en el gobierno.

La iniciativa además se arroga la representación de todas las bases de Podemos Andalucía en un momento en que la buena campaña y estrategia representada por Pablo Iglesias, con altura de estado, ha conseguido parar en seco a las derechas reaccionarias y la derecha pro involución. la posición de la directiva andaluza es, en términos políticos, imprudente e inoportuna. Imprudente porque alimenta los marcos de ataque por parte de los poderes económicos del estado y por parte del pesoe susanista (al que tanto se había criticado para las autonómicas del dos de diciembre) que desean a toda costa un gobierno del pesoe en solitario auspiciado por Ciudadanos. Inoportuna porque las bases andaluzas apoyaron tanto en Vistalegre II como en la II Asamblea de Podemos Andalucía, con absoluta rotundidad, dos estrategias que, a mi entender, no eran contradictorias. En el marco estatal la que condujo a Unidas Podemos liderada por Pablo Iglesias y en el marco andaluz la que condujo a Adelante Andalucía liderada por Teresa Rodríguez. Un sujeto político de estado y un sujeto político andaluz para reflejar la especificidad andaluza.

Sendas estrategias han demostrado, contextualizadas al proceso histórico y a cada ámbito, el estatal y el andaluz, que eran útiles para limitar los efectos de los ataques de todos los sistemas de poder que operan en España contra una potencia de cambio como Podemos. La andaluza, que se enfrentaba nada más y nada menos a un pesoe que llevaba en el poder del sur cuarenta años, limitó la caída pero no ilusionó lo suficiente como para movilizar la abstención y el trasvase de voto desde el PSOE a Adelante Andalucía. Lo he analizado en un puñado de artículos anteriores publicados en este medio. Pablo Iglesias comprendió el contexto de los resultados electorales de Adelante Andalucía y, prudente, no entró a la crítica. Demasiado se había hecho.

La estrategia estatal, con la amenaza de involución y la útil llamada del PSOE al voto útil, logró frenar la sangría de votos y situar al sanchismo en una posición clara de dependencia de la fuerza de Unidas Podemos si quiere gobernar de acuerdo con la mayoría de sus votantes. Ese es el sentido de los “con Rivera no” y “sí se puede” que gritaba su militancia la noche del 28A. Nunca en un contexto de voto útil un espacio de cambio en competencia con el PSOE había logrado 42 escaños, la mitad, 21, logró la IU más álgida en 1996. Más mérito, si cabe, con laamenaza de involución que representaba un Vox al que Casado le otorgó ministerios en campaña.

Sendas estrategias, pensando en las cuestiones sociales y territoriales que seguirán atravesando la política española, estaban, y están, llamadas a coordinarse y entenderse por el bien de la mayorías sociales de toda España y de Andalucía. Sin embargo, el movimiento en solitario que ha hecho la directiva de Podemos Andalucía, torpedeando a Pablo Iglesias en momento tan delicado, antes de unas nuevas elecciones el 26 de mayo, y con un PSOE que aun ganando con su tercer peor resultado histórico sigue sacando a diario la soberbia a pasear, debilita la imprescindible tarea de coordinación entre nuestros representantes en el parlamento de Andalucía y en el congreso de España, por el bien, como he escrito arriba, de las y los andaluces.

La decisión de intentar desautorizar a Pablo Iglesias y la mayoría el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, se ha tomado unilateralmente y de forma descoordinada del resto de agentes que componen Adelante Andalucía (IU, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista), dañando la credibilidad de un proyecto autónomo andaluz al estilo de los Comunes en Cataluña. Sería irrelevante si no dañase además la futura fuerza de Andalucía por la izquierda y el federalismo en los debates que se avecinan. Bastante daño hizo el susanismo cuya alianza con Ciudadanos fue la llave que abrió la puerta de la ultraderecha en Andalucía y el factor determinante para la irrupción de un gobierno antisocial en nuestra tierra, como para ahora ahondar en el camino de “con el pesoe ni muerta”.

Es evidente que estamos en un proceso de investidura y formación de gobierno que no se va a resolver antes de que se constituyan las cámaras en Madrid, ni antes de que se conozcan los resultados de las elecciones municipales, autonómicas en las comunidades del 143, y europeas del 26 de mayo. Es evidente que, como ha escrito Enric Juliana, el debate sobre los pactos va a recorrer, y va a ser central, en estos nuevos procesos electorales. Por ello es evidente que la política de estado está en un juego legítimo de posiciones.

Unidas Podemos con Pablo Iglesias al frente está haciendo valer su fuerza poniendo al PSOE en la dicotomía de proyecto de cambio, programa de gobierno, gobierno y estabilidad o solo investidura. Lo números resultantes del 28A permiten, por supuesto, dejar gobernar en solitario al PSOE. ¿Cuánto se puede avanzar en restablecimiento de derechos y consolidación de los nuevos imprescindibles en materia de feminismo, modelo productivo y energético, justicia fiscal y lucha contra el cambio climático? ¿Cuánto se puede avanzar para limitar el crecimiento del independentismo en una nueva fase de diálogo? No es lo mismo responder a las expectativas de la mayoría social avalada por unos 15 millones de votos en toda España (incluyendo a los nacionalismos democráticos periféricos, independentistas o no) con gobierno de 123 escaños que con gobierno de 165. No es lo mismo. Es tan evidente que es el sentir mayoritario de quienes nos movilizamos ante el 28 de abril para llamar al voto como única forma de salvar España de la involución democrática. La fuerza de las urnas ha de traducirse en fuerza para negociar programa legislativo de gobierno, medidas de gobierno y acciones de gobierno. Con la fuerza de las urnas hay que exigir gobierno, como está haciendo Iglesias, si Pedro Sánchez y su PSOE se enroca tendrá toda la responsabilidad de haber fallado (como ocurrió con aquel “no nos falles” a Zapatero).

Para terminar, un breve apunte sobre la preferencia del CCA de gobierno a la portuguesa (investir a Sánchez presidente y dejarlo gobernar en solitario con un programa pactado). Para quienes hablan de acuerdo a la portuguesa en España, lo primero que habría que decirles es que la composición actual de la Asamblea de Portugal, no se parece en nada a la que ha dejado el resultado del 28A en el Congreso de España. Desde luego ni Portugal es España, con nuestras plurinacionalidades y nuestros ecosistemas políticos territorales diversos, ni allí la política está atravesada por un asunto soberanista. El partido más votado en Portugal en 2015 fue de derechas, Portugal al Frente (102 escaños); el segundo fue el Partido Socialista (86); luego el Bloque de Izquierdas (19) similar pero no igual a Unidas Podemos; luego Coalición Democrática Unitaria (17), alianza de Comunistas y Verdes; luego Partido Social Demócrata (5), de derechas; y por último Personas – Animales – Naturaleza (1).

Como se puede comprobar con facilidad en Portugal el Partido Socialista no tiene la posibilidad de acuerdos parlamentario con la derecha porque no le dan los números salvo si quisiera cederle el gobierno completo a Portugal al Frente (una locura, como la que hizo el susanismo dejando gobernar a Rajoy). En España, sin embargo, los resultados del 28A permiten a Sánchez llegar a presidente con un pacto con Unidas Podemos y luego saltarse el acuerdo aliándose puntualmente con fuerzas de la derecha como Ciudadanos o el PP, o forzar apoyos con la amenaza de acusar a Unidas Podemos de pinza con la derecha, desde para los presupuestos hasta para cualquier ley o actuación.

Por insistir, el CCA de Podemos Andalucía, antes de cualquier resolución del calado de la que ha tomado, debería haberse coordinado con el resto de agentes de Adelante Andalucía. La resolución debería haber evitado la extemporaneidad de proponer un debate sobre la forma final del un posible acuerdo con el PSOE “por que nos lo merecemos”, en palabras del propio responsable de comunicación de Podemos Andalucía, y haber acentuado las necesidades que Andalucía pone sobre la mesa para incluirlas en un acuerdo con el sanchismo. Y, por último, aunque solo sea por razón de organicidad dentro del mismo espacio de partido, se hace imprescindible para ya y para el futuro, la coordinación con las y los representantes andaluces de Unidas Podemos electos este pasado 28 de abril.

Y las bases de Podemos votarán, claro que sí, con debate incluido si se refrenda o no, cualquier acuerdo que pudiera cerrarse con el PSOE de Sánchez.

Es conveniente que la dirección de Podemos Andalucía actúe de acuerdo a la fuerza real que tiene el partido y juegue en primera división y no en cuarta regional. Eso es lo que se merece Andalucía, eso es lo que nos merecemos.

domingo, 5 de mayo de 2019

Un gobierno de progreso estable solo puede garantizarse con un gobierno de coalición


Todos los poderes económicos españoles, los propietarios únicos del BOE durante todos estos años pasados desde que se abrió la crisis y se modificó el artículo 135 de la CE por acuerdo del PSOE con el PP a las órdenes de Merkel, están empeñados en un pacto de Sánchez con Rivera. Eso debería ser suficiente prueba de cargo como para que todos los votantes progresistas, más o menos de izquierdas, deseemos que no ocurra y por contra pidamos,exijamos, un acuerdo del Sánchez con Unidas Podemos. Un acuerdo que contaría de manera estable con 165 escaños en el congreso facilitando una mayoría de gobierno considerable con acuerdos flexibles con otras fuerzas políticas territoriales.

Que la CEOE, que agrupa a las empresas beneficiarias de las venenosa reformas laborales del pesoe y del pepé, y el Santander, beneficiario del rescate a la banca, de la legislación actual hipotecaria y de vivienda y de la política energética antirenovable, y de la política monetaria del BCE, lideren las voces para que Sánchez gobierne en solitario nombrado presidente del gobierno por Albert Rivera, es prueba suficiente de que el capital pretende gobernar, como ha hecho todos estos años, sin presentarse a las elecciones y torciendo el resultado y sentido mayoritario del voto en España.

En 2015 y 2016 lo consiguieron con el concurso del pesoe susanista, su aliado natural. Mucho más que las propias derechas que toman derivas autoritarias y de limitación de derechos fundamentales y contra las mujeres cada vez que gobiernan. Los poderes económicos españoles adoraban al felipismo y se encontraron con su esperpento: el susanismo. Esos poderes consiguieron hace tres años forzar al pesoe a no pactar con Podemos, pervirtiendo incluso la opinión pública al divulgar pruebas falsa para acusaciones falsas, en los medios de comunicación de su propiedad, casi todos, y posteriormente a abstenerse, con la expulsión de Sánchez de la secretaría general, para que Rajoy siguiese. Es lo que pretenden conseguir ahora, una vez más, pero de otra manera. Por eso presionan para un pacto del PSOE con Ciudadanos y un gobierno de Sánchez en solitario.

Cualquier votante progresista sabe, en Andalucía a la perfección, que una alianza del PSOE con Ciudadanos supone una carnicería en los servicios públicos, un deterioro y un abandono tal que, sumada a la incapacidad programática de cambiar el modelo productivo y reducir las tasas de precariedad laboral, paro, pobreza y desigualdad de las mujeres, abre la puerta al desencanto en el electorado de izquierdas y a la derecha más reaccionaria en el electorado de derechas. Eso es lo que ocurrió en Andalucía el 2D y por eso ahora tenemos aquí, un gobierno muy de derechas apoyado en lo más granado del franquismo sociológico.

Efectivamente el pesoe no es de fiar, ni siquiera ante los suyos que justo por ese motivo la noche electoral gritaban a Sánchez “sí se puede” y “con Rivera no”. Es histórico, lo sabemos, que el pesoe en solitario gana con un discurso de izquierdas y gobierna contentando sistemáticamente a la derecha. Si eso lo hacía en tiempos en los que el crecimiento y el crédito permitía paliar la tendencia del sistema a la desigualdad, en tiempos en que la economía sigue lastrada y en riesgo lo va a hacer con más motivo. No es asunto menor recordar que su historia está llena de casos de puertas giratorias y que le debe millones a la banca.

Pero no es la credibilidad del pesoe lo que debe preocuparnos, sino respetar el sentido mayoritario de los 11.213.684 votos (7.480.755 del PSOE + 3.732.929 de UP) que sumados a otros de opciones demócratas, progresistas y de izquierdas territorializadas, desean un gobierno estable que garantice cambios que no sean maquillaje, en políticas sociales, en salario mínimo, en pensiones, en modelo productivo y energético, en igualdad de género y contra la violencia machista, en justicia fiscal y política de vivienda y, no menos importante, en asuntos territoriales.

Esos mas de quince millones de votos (incluyo todo el espectro plurinacional) han derrotado por este orden a la derecha más reaccionaria, que amenazaba con una profunda involución democrática, al propio pesoe susanista, los resultados en Andalucía son demoledores comparados con los que obtuvo Susana Díaz en diciembre pasado, y, no menos importante, al discurso de la monarquía del 3 de octubre de 2017. Hay una mayoría que cree en una España democrática, progresista y plurinacional. Esa es la lectura del 28A y esos son los intereses mayoritarios a los que una fuerza política que busque la mejora de la vida y la felicidad de la mayoría debería servir. Encarrilar España en esa dirección no puede hacerse dejando al PSOE a su libre albedrío, porque, como sabemos por experiencia, no tardará en poner su libre albedrío al servicio del poder fáctico.

Jugar desde Andalucía a entorpecer la estrategia de Unidas Podemos para negociar un programa de gobierno de coalición, nos recuerda a aquella izquierda Unida que se hundió durante los años noventa del siglo pasado por no querer entrar, en su momento álgido, en un gobierno con el PSOE andaluz, con la expectativa de sorpasarlo en algún hipotético escenario, acabando condenada a llevar por decenios la piedra de la acusación de la pinza (aliada de la derecha contra el socialismo). La estrategia fue tan fallida como que condenó a la izquierda andaluza, consiguientemente la española, a ser permanentemente subalterna del pesoe en todas las instituciones. Una izquierda que lo más que alcanzó en el Congreso fueron 21 escaños frente a los 42 con que cuenta en este momento Unidas Podemos.

Aunque sea tema menor, imaginemos que Jose María González, Kichi, actual alcalde de Cádiz, revalida el 26 de mayo su mayoría y necesita los votos del pesoe y este le dice que sí pero con programa de gobierno y concejales. ¿Qué hará? ¿Decir que no porque el PSOE andaluz es malo y sus votos cargados de culpa histórica y así dejar que Cádiz sea gobernado por las derechas? La pregunta se responde con facilidad. Nunca cuanto pero mejor, y entre el todo y la nada hay muchos estados cuánticos, eso es lo que siempre piensa la mayoría de la gente que para nada le interesan las cosillas internas de los partidos ni las expectativas de todo o nada de algunos grupos dentro de los mismos.

Concluyendo, si se deja gobernar al pesoe en solitario no tardará en pactar leyes con las derechas (Casado ya ha formulado esa idea y Rivera lo hará sin duda) y en llevar al congreso las propias sobre las que no habrá fuerza para negociar mejoras ante la acusación a Unidas Podemos de pinza con la derecha si no las apoya incondicionalmente. Quienes conservamos la memoria lo sabemos, esto ocurrirá si no se forma cogobierno de Unidas Podemos con el PSOE de Sánchez sustentado en un programa de cambio social, feminista y ecologista. Las más de cuatro millones de votos que suman los de UP con otras fuerzas de cambio y que no están en el PSOE merecen proyecto, programa y garantías de avances, para ello es necesario ir más allá de intentar condicionar el poder, hay que tenerlo. Se puede, con los resultados electorales, la opinión pública y la militancia del PSOE a favor, vaya que sí se puede. Entorpecer este intento es, cuanto menos una inoportuna irresponsabilidad.

lunes, 29 de abril de 2019

De la reconquista al renacimiento


Para las gentes progresistas más o menos de izquierdas los resultados de las elecciones generales del 28 de abril traen la alegría. Teniendo en cuenta los resultados prácticos de los comicios que le precedían, las andaluzas del 2 de diciembre de 2018, la alegría es más grande. No ha ocurrido lo mejor, que Sánchez no pueda sumar con Ciudadanos, pero, sobre todo, no ha ocurrido lo peor, que la España de la reconquista, la España negra y franquista sume en lo que se ha venido a denominar trifachito. Esto último ha quedado bien lejos de ser posible.

Mi tesis compartida (escrita en otros artículos de este mismo medio) es que la abstención (desmovilización) que tumbó al PSOE de Andalucía, se debió a la deriva hacia la derecha en su acuerdo con Ciudadanos del gobierno de Susana Díaz, que trajo como consecuencia un deterioro de los servicios públicos, de la calidad laboral y de vida sin precedentes en Andalucía. Dicho deterioro actuó en sinergia con dos hechos. El primero, que fue el PSOE andaluz con Díaz al mando el que forzó la abstención del PSOEen el congreso para que Rajoy tuviese tres años de regalo más al frente del gobierno de España con un partido inundado por la corrupción, para ello actuó contra Pedro Sánchez, secretario general, al que sacó de la dirección del partido con procedimientos aviesos. El segundo, su alineamiento explícito en materia de política territorial con las derechas que devinieron después en la unidad trina de la foto de Colón. Díaz cambió el significado de la bandera de Andalucía (derechos e igualdad) por el pack del “a por ellos” que incluía el freno a cualquier recuperación de derechos y el acelerador para más neoliberalismo. En sumarse al “a por ellos” la presidenta Díaz fue explícita.

Todo esto ha venido ocurriendo en un contexto de tracto temporal sucesivo para lograr la excomunión del sistema democrático de partidos de Podemos, y con ello arrojar a la marginalidad sus significados político simbólicos. Para ello, se han usado procedimientos legales e ilegales. Entre estos últimos el más relevante el de las cloacas que crearon pruebas falsas como se está demostrando estos días para amplificar su difusión en alianza con ciertos periodista señeros de medios de comunicación en manos del poder financiero.

Entre los métodos legales, se producen dos actos de gran calado, dos auténticas operaciones de estado. El primero la abdicación del monarca en su hijo, para limpiar la imagen del símbolo de la etapa constitucional del 78. El segundo la convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía en 2015, por parte de la señora Díaz para, tras patear a aquella IU con la que compartía gobierno, “parar al populismo” como la propia Díaz confesó la noche electoral, forzando a un recién nacido Podemos a jugar en el campo más difícil, aquel en que “la izquierda” simbolizada por el pesoe no había dejado de gobernar nunca.

Estos antecedentes condujeron en Andalucía a un hastío con el susanismo que se manifestó en las elecciones del 2 de diciembre de 2018 de dos formas. Una derecha impotente tras la Gurtel y la moción de censura que fogueó asu irritación hacia Vox, y una fuerte abstención de izquierdas que sabía que Susana Díaz seguiría gobernando tanto si votaba al PSOE andaluz como si votaba a Adelante Andalucía. Los resultados de este cruce de variables indignadas son el actual gobierno andaluz.

Unos meses antes del 2 de diciembre de 2018, la crisis abierta por la demoledora sentencia de la Gurtel, con la gestión que hace Pablo Iglesias de la moción de censura para que salga adelante con Pedro Sánchez presidenciable, permite que el electorado progresista vea que los números parlamentarios daban para un gobierno progresista y unos presupuestos que miren a las clases medias y populares, en contraste con las políticas dóciles hacia el poder del gobierno andaluz de Díaz. La moción de censura del final junio de 2018 revela con absoluta nitidez que hay otro gobierno posible, la utilidad de Podemos y la inutilidad del susanismo como marco de gobierno del pesoe.

Poco más de dos meses después del 2 de diciembre de 2018, alimentada por un Vox crecido por sus resultados en Andalucía y el conato de dialogo del gobierno Sánchez con el independentismo catalán para sacar los presupuestos adelante, toda la derecha se fotografía en Colón en un acto que pretendían multitudinario pero que resultó a ojos vista fallido. Pedro Sánchez nota la debilidad y arriesga, cinco días después de la foto de Colón, convocando elecciones anticipadas.

Los avatares internos de Podemos y la desaparición de la escena de Pablo iglesias dejan campo abierto a Sánchez para intentar recuperar voto perdido con una campaña atravesada por la festividad de semana santa. La jugada es de riesgo.

El riesgo de involución lo percibe la España con memoria, el feminismo que hace huelga y se manifiesta masivamente el 8 de marzo y el fruto de la repolitización que supuso el 15M. El llamamiento al voto contra la involución y la barbarie (alentada por Vox) se intensifica.

Y en esto, el 23 de marzo Pablo Iglesias, tras su baja por paternidad, con un Podemos en horas bajas, convoca un acto público en la madrileña plaza del Museo Reina Sofía, recompone el escenario del discurso de Unidas Podemos, pide perdón y revela una trama policial, mediática e institucional, para derruir a Podemos y a su persona. El 27 de marzo la trama es certificada por la Audiencia Nacional que tiene un procedimiento abierto por lo que comúnmente se está llamando cloacas del estado.

En plena Semana Santa, en campaña electoral, un Sánchez interesado en la división en tres del voto de derechas, mete a Vox como actor del debate televisivo electoral en una televisión privada del grupo Atresmedia, ignorando a la RTVE pública. La Junta Electoral Central obliga a eliminar a vox como actor del debate televisado y comienza el debate sobre el debate, todo se acelera en torno a este tema y obliga a l PSOE a ceder y admitir dos debates seguidos. La audiencia de los mismos se dispara y demuestra el interés del electorado, con un 40% de indecisos, por conocer que dicen y proponen los candidatos. Es la oportunidad que no desaprovecha Pablo Iglesias para recuperar terreno. Saliendo Iglesias vencedor de los dos debates, no solo recupera terreno para Unidas Podemos, sino que consolida a Pedro Sánchez como presidenciable en un gobierno de izquierdas. La movilización del voto útil progresista hacia Sánchez podía dejar a Unidas Podemos en los huesos (como le ocurrió siempre a IU), Pablo Iglesias demuestra solvencia y garantía de que para que el PSOE haga políticas sociales y para las mayorías la fortaleza de Unidas Podemos en el gobierno es imprescindible. El triunfo de Pablo en los debates, y la insistente pregunta a Sánchez sobre si descartaba a Ciudadanos o no para pactar se hizo determinante para los indecisos a los que preocupaba o asustaba un gobierno ultra de las tres derechas. Enric Juliana resume perfectamente la actuación en los debates de Pablo Iglesias al afirmar en un tuit que: “Volviendo al principio. Iglesias ha ganado el segundo debate y puede que sea en beneficio de Sánchez. Algún día quizá escribiremos que Podemos, deseando lo contrario, salvó la vida al Partido Socialista Obrero Español, por mucho que le pese a Felipe González.”

La conclusión de todo lo descrito hasta ahora es que sin Unidas Podemos y sin Pablo Iglesias, condiciones necesarias para tirar del PSOE hacia la izquierda, el socialismo sanchista no existiría, España estaría no en riesgo de involución si no en estado de involución como Andalucía (ahora también frenado por los resultados del 28A).

La prueba del nueve de la demanda de todo el electorado progresista más o menos de izquierdas, muy mayoritario en España, es que en la noche electoral del 28 de abril, tras conocerse los resultados, durante la comparecencia de Pedro Sánchez la militancia del PSOE gritaba “sí se puede” y “con Rivera no”. Íñigo Errejón o George Lakoff hubiesen dicho que si el adversario grita tus consignas es que estás ganando. Y sí, estamos ganando porque ha salido derrotado, otra vez, el susanismo, han salido derrotadas las derechas reaccionarias y la derecha retrógrada y, no menos importante, ha salido derrotado el discurso que Felipe VI pronunció el 3 de octubre de 2017. No es poco. Si el PSOE de Sánchez, Unidas Podemos, y el soberanismo catalán, no actúan en consecuencia no parece, ante la deriva neofascista mundial, que España (y Cataluña) tenga una segunda oportunidad para avanzar en la mejora de la vida de la ciudadanía.

Hay motivos para esperar un gobierno de Sánchez con Unidas Podemos. Ciudadanos pretende liderar el bloque de derechas ante la caída de vértigo de Casado y el PSOE de Sánchez ya sabe que si toma la vía susanista de alianza con Ciudadanos, la condena a la derrota futura está servida como en Andalucía. El hábil Sánchez va a intentar gobernar solo, como lo hizo en 2015 y 2016, pero esta vez aun con un Unidas Podemos con menos fuerza, lo tiene más difícil, un gobierno con más de ciento sesenta y cinco escaños en el congreso puede gozar de cierta estabilidad para abordar reformas sociales, económicas, ambientales y territoriales en alianza con la España plurinacional, la realmente existente como se ha demostrado, una vez más pero esta vez de forma muy contundente, los resultados del domingo pasado.

El 28 de abril la inteligencia colectiva de la España diversa y tolerante ha frenado la reconquista. El 28 de abril, esa misma España ha tejido las mimbres para un renacimiento democrático. Es un deseo y una opinión. Todo está por ver y poco a poco lo iremos viendo. La oposición al cambio na va a ser menos feroz que la vivida hasta ahora. Con Unidas Podemos en el gobierno los derechos, la precariedad laboral, los servicios públicos y la justicia fiscal mejorarían con claridad. El espacio de crecimiento simbólico para ese renacimiento democrático está en la asunción del feminismo como principio de vertebración democrática poniendo la vida en el centro y en el ecosocialismo como respuesta equitativa que no deje a nadie atrás, en la ecología política con el cambio de modelo productivo y energético para frenar el cambio climático, y en la construcción de una España plurinacional consensuada y estable con una concepción territorial anticentralista y anticentralizante. La oportunidad que abre el resultado de estas generales es histórica como histórico era lo que nos jugábamos en ellas.

¡Sí se puede! Se va pudiendo.

martes, 26 de marzo de 2019

Pablo Iglesias con la verdad por delante


Se avecinan las elecciones generales del 28 de abril adelantadas por Sánchez tras la negativa del independentismo a apoyar unos presupuestos pactados con Unidos Podemos. Sánchez pretende aprovechar el susto en el cuerpo que al votante demócrata y progresista más o menos de izquierdas le entró tras los resultados electorales de las elecciones andaluzas, en sinergia con el fracaso de convocatoria de la manifestación reaccionaria que dibujó la foto del trío de Colón.

Si la suma del trío de Colón no da mayoría y Sánchez puede sumar la absoluta con Ciudadanos, intentará esto último por todos los medios ante la presión que los poderes fácticos y financieros españoles, incluida la casa real a la que el PSOE se pliega siempre con facilidad, van a ejercer para que esta vez, sin la necesidad de la abstención de Podemos, así sea. De ese pacto PSOE/Ciudadanos configurado en el papel contra los derechos sociales, económicos, ecológicos y de género, nos salvó en noviembre de 2015 y junio de 2016, con un PP con olor a podredumbre, el hecho de que PSOE+Ciudadanos no daban mayoría. La otra mayoría posible, los números daban, la de la moción de censura, fue obstaculizada durante dos años por el PSOE de Andalucía militarmente susanista que forzó la abstención para que gobernara Rajoy. Esos son los hechos.

Los hechos nos dicen que la alianza del PSOE andaluz con Ciudadanos, bajo cuyo apoyo gobernó la pasada legislatura, deterioró de tal manera los servicios públicos andaluces, la educación, la sanidad, las ayudas a la dependencia y los derechos de las y los trabajadores sometidos a operaciones de privatización directa o encubierta, engordando las cifras de pobreza, desempleo, precariedad y desigualdad de tal manera, que generó un fuerte estado de repudio y desazón en el voto de izquierdas haciendo que una buena parte se quedase en casa por sincero desprecio al susanismo.

Si ese voto no se fue a Adelante Andalucía para sujetar la sangría de la izquierda fue por dos motivos centrales. El primero, el desprecio y hostigamiento del PSOE andaluz con toda la presa en manos de la banca trabajando en demonizar la fuerza del podemismo en su versión andaluza. El segundo, la evidencia de que si la suma de PSOE y Adelante Andalucía daba, Susana Díaz no saldría del poder. De modo que la pulsión central del votante por la derecha y por la izquierda fue expulsar a Susana Díaz, con todo lo que significaba, del gobierno andaluz. Esa pulsión indignada del voto de derechas, sabedora de su pasada impotencia histórica, relajó la transferencia de voto hacia el fascismo. Esos son los hechos, y así lo certifica la encuesta post electoral de CIS. Cataluña no influyó tanto como se dice, poco comparado con la idea de echar a Susana Díaz. El resultado demuestra que la alianza del PSOE de Andalucía con Ciudadanos abrió la puerta al fascismo. Hechos.

Sumado este pasado reciente al pasado del PSOE desde la gran victoria de Felipe González, queda demostrado que es un partido que gana prometiendo derechos sociales, económicos, ambientales y de género, y gobierna frenando o incluso retrocediendo en la aplicación efectiva de los mismos. No cabe duda que entregando lo público a lo privado y negociando retrocesos que un tiempo fueron compensados con la ilusión del crédito fácil que condujo al desastre y a la actual deuda pública, y con el feminismo de la paridad y los derechos LGTBI, junto con concesiones ambientales que funcionaron como violet y green washing. Hechos conocidos.

De modo que según los hechos conocidos nos encontramos en un momento en que los escenarios post electorales del 28 de abril son, como bien dibujó Pablo Iglesias este pasado sábado 23 de marzo, tres. Si gana el tripartito de Colón, el que gobierna de facto Andalucía, formarán gobierno seguro con el fin de destrozar la democracia en España. Sí al PSOE le dan los números con Ciudadanos, formaran gobierno deteriorando de tal manera lo público y enconando de tal manera la cuestión catalana, que abrirán, como hicieron en Andalucía, la puerta al neofascismo. Y por último, si no se dan las opciones anteriores, lo que precisa resultados razonablemente buenos de Unidas Podemos, Sánchez deberá cumplir todo aquello que prometió para ganarle las primarias a Susana Díaz.

La deuda pública galopante española fruto de los gobiernos de Rajoy, de la modificación del artículo 135 de la constitución española, de la ley de estabilidad presupuestaria, del techo de gasto, de la reforma laboral durísma, en palabras del ministro Guindos que ahora vive tan felizmente en la sede alemana del BCE, y de la ley mordaza, se verá incrementada por las políticas de destrucción del Estado con los parabienes a la fiscalidad de los ricos que lleva en cartera Ciudadanos y que impondrá al PSOE, por la traducción de la deuda ecológica en deuda pública fruto de ignorar el cambio climático y por el desprecio a los derechos y las reivindicaciones del programa político del feminismo.

Pablo Iglesias irrumpió fuerte, con la verdad por delante, este pasado 23 de marzo. Como el gran político que es dibujó el marco del escenario y sitúo los muebles en el lugar preciso. Lo hizo señalando con claridad a quienes se presentan a las elecciones regalando dinero a las opciones que se ponen a sus pies, todas menos Unidos Podemos, y controlando con títulos de propiedad de los grandes medios de comunicación lo que se dice y lo que no se dice, generando en el mejor de los casos estado de opinión y en el peor, noticias falsas y manipulación.

En tiempos de fake news, de invención de cifras y de mentiras, no es mal asunto ir con la verdad por delante.

martes, 12 de marzo de 2019

Feminismo y ecología, una conexión revolucionaria


La vida es una fábrica de tiempo. Durar y generar capacidad de duración, reproducirse, es elfin de la vida en términos biológicos. Toda la bioquímica de la vida sobre el planeta Tierraestá dedicada a su autosostenimiento, toda la biodiversidad de los ecosistemas está estructurada para vivir y sobrevivir. Toda la complejidad de la naturaleza viva está invertida en luchar contra la degeneración impuesta por el segundo principio de la termodinámica, la entropía del universo siempre aumenta, absorbiendo energía exterior (del sol) para, como describió Erwin Rödinger en ¿Qué es la vida?, obtener negantropía y luchar contra la entropía que anuncia la muerte.

Una de las lineas de fuerza del feminismo desde siempre ha sido poner la vida en el centro.Poner la vida en el centro no como una vida valle de lágrimas si no como una vida placentera, una vida plena con aspiración de felicidad colectiva e individual. Ahora todos y todas nos damos cuenta porque “la vida en el centro” se ha convertido en idea fuerza y lema iterativo de la actual gran movilización política del feminismo por la igualdad y la equidad, al considerar las causas estructurales de la desigualdad como las causas profundas de la violencia machista.

Ese poner la vida en el centro es la conexión directa del feminismo con el ecologismo. No como una vuelta a las cavernas ni como una apología del dolor que supone el hecho biológico de que la vida humana necesite vida de otras especies para vivir, si no como una aspiración de respeto a la biodiversidad, que es condición de posibilidad para todas las vidas, en el margen estrecho de las condiciones fisicoquímicas de la biosfera que le son imprescindibles.

La gran aspiración cultural de la ecología política, ha sido cambiar la perspectiva antropocéntrica, que en realidad androcéntrica y capitalista, por una perspectiva biocéntrica. En ese cambio de mirada se ponen en juego tanto la crítica a las relaciones de producción del sistema capitalista como la función social y productiva (y ambiental) de los medios de producción y su propiedad.

Consiguientemente, al poner la vida (toda la vida, la humana y la del resto de diversidad natural) en el centro, se pone en cuestión tanto el modelo capitalista de crecimiento como cualquier salida al mismo que pretenda apalancarse sobre la distribución “más justa” de los rendimientos del capital. El crecimiento deja de ser fin en sí mismo y sinónimo de progreso. Lo que el feminismo al poner la vida en el centro y el ecologismo dicen es que la solución no está en los modelos político económicos nacidos en el siglo XIX, cuyas consecuencias vivimos en términos de desigualdad, daño ambiental y violencia. La democracia ya no resiste la fuerza del capitalismo, crecer para crecer, ni la solución del viejo socialismo, crecer para repartir, porque es la vida, y más la vida humana, y más la de las mujeres, lo que está en riesgo.

En esa raíz de cambio cultural revolucionario se sitúa la intencionalidad del discurso del capital neoliberal de “crear” un nuevo feminismo calificado de liberal. Se trata de apropiarse del término feminismo para destruirlo al igual que ha ocurrido con el término sostenibilidad en el marco de la economía ecológica. Una suerte de violet washing para que funcione como un green washing. Pintura sobre la fachada de un edificio estructuralmente podrido. Los lazos morados que se ponen algunos dirigentes políticos son al feminismo lo que al ecologismo barriles de petróleo barnizados de verde. Afortunadamente, en algunos países como España este intento, de momento, ha resultado ridículo dada la fuerza con la que el feminismo ha penetrado en los espacios privados y sociales de las mujeres, incluso en los de los hombres. En el mismo sentido contracultural contra el feminismo se sitúan las propuestas de la derecha ideológicamente más reaccionaria y nacionalcatólica de apoyar por ley la maternidad para abogar por “la cultura de la vida”. El enemigo ha entendido a la perfección la fuerza de ese “poner la vida en el centro” y no ha tardado un segundo en buscar la manera de intentar destruir su sentido revolucionario.

El feminismo ha puesto la vida en el centro al reclamar justicia y equidad, y exigir el fin del patriarcado y la violencia estructural que se deriva del modelo cultural/económico en el que los hombres mandan porque sí (mandamos porque mandamos). El feminismo que está convocando huelgas, manifestaciones y movilizaciones en los últimos años lleva en su programa político la revolución, porque además de incorporar la lucha por la paridad en los espacios de representación y la defensa de la ruptura con los roles culturales en el reparto de tareas y trabajo, ataca con sus demandas de justicia y equidad la causa estructural de la violencia machista, un sistema económico que deja para las mujeres los trabajos menos remunerados, y que cuando ocupan puestos más valorados ellas son peor pagadas que ellos. Un sistema económico que externaliza en las mujeres los costes de las tareas de cuidados y de la reproducción social (infancia, mayores, pacientes, trabajo doméstico) sin las cuales la sociedad colapsaría. Las tareas que fabrican tiempo, las imprescindibles para la vida, son despreciadas.

El sentido profundo de ese “poner la vida en el centro” se constata en que la vida es una lucha contra los efectos degenerativos del tiempo. Una tarea puesta exclusiva y culturalmente en manos de las mujeres para que la sociedad funcione y se reproduzca. Esa tarea no solo no está repartida con equidad, sino que está minusvalorada y marginada a pesar de ser imprescindible.

La virulencia de los ataques contra el feminismo y la intención de desvirtuar el contenido de su programa político tiene que ver con esto. El sistema económico capitalista es un destructor de tiempo. El modelo energético fósil, el expolio de las reservas minerales, la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad aceleran la digestión del tiempo que crea la vida natural al igual que el modelo patriarcal devora el tiempo social que crean las mujeres. Y, como hemos dicho al principio, si la vida es algo, es una fábrica de tiempo. Consiguientemente el capitalismo es un destructor de vida porque es Saturno liquidando el tiempo.

Si la función de la vida es vivir, si la aspiración feminista es valorar culturalmente los cuidados y la vida buena en sociedad, la acción diaria del capitalismo patriarcal es matar sin importar la vida de la naturaleza ni la vida de las personas. He ahí el carácter revolucionario de poner la vida placentera en el centro y la fuerza política de la conexión entre feminismo y ecologismo.

jueves, 28 de febrero de 2019

La lucha contra las macrogranjas del norte de Granada vincula cultura, territorio, futuro y democracia


Los momentos en los que la bandera de Andalucía es más útil son cuando al enarbolarla, las y los andaluces conseguimos hacer realidad lo que representa ese trapo de tela verdiblanca. Cuando se substancia en leyes y normas el contenido de reivindicaciones sociales, económicas, ambientales y de género, en definitiva, culturales para mejorar la vida del pueblo. “Escuelas gratis, medicina y hospital, pan y alegría nunca nos falten, que vuelvan pronto los emigrantes, haya cultura y prosperidad”.

La autonomía plena producto de luchas republicanas, antifascistas y, tras la muerte de Franco, de la reivindicación de querer ser como la que más por mediación de la constitución del 78 que se activó en las movilizaciones por el derecho a decidir del 4D de 1977, dando lugar al referéndum del 28F de 1980, al primer estatuto de 1981 y al segundo estatuto de 2007, tuvo y tiene como objetivo la defensa de una vida buena y la aspiración a la felicidad compartida entre quienes vivimos en Andalucía.

Ayer puse en facebook un simple (por incompleto) comentario contra las macrogranjas que pretenden copar el altiplano y norte granadino: una cabeza de porcino produce mierda (excrementos) como más de veinte personas, si la macrogranja que quieren poner en Dehesas de Guadix va a tener 125.000 cerdos, entonces la excreción producida sería la de una urbe de 2.500.000 de habitantes. Simple e impactante que no recoge ni de lejos el daño infinitamente superior que las instalaciones de este tipo producen allá donde llegan. Así lo expusieron un puñado de acertados comentarios.

Uno de los comentarios fue más extenso y pormenorizado. Me sorprendió en el una metáfora del daño que provocan las macrogranjas. Producen “lobotomía rural”, destrucción completa de comunidades enteras, de su cultura y de su historia, con efectos devastadores sobre la salud humana, animal y ambiental, los recursos naturales, la agricultura y la ganadería tradicional o ecológica, el patrimonio material e inmaterial, el turismo, el paisaje, el olor del aire, los equilibrios ecosistémicos, la composición química del las aguas, control mafioso de las relaciones humanas y políticas. En definitiva liquidación completa del ser de una población, de la soberanía sobre el territorio y del modo de vida de una comunidad cultural histórica. Lobotomía bajo el celofán brillante de un mentiroso discurso de progreso y jauja.

En términos de ecología política, lo más parecido a la noción de pueblo cultural es la noción de ecosistema natural. Un conjunto de relaciones que contribuyen a estabilizar, ralentizar y contrarestar (conectándose en el extremo a la energía solar) la degeneración entrópica forzada por el segundo principio de la termodinámica para que la vida en el, cualquiera que sea la forma que tome, se autosustente y se preproduzca.

El neoliberalismo, y su consecuencia actual, el neofascismo, representado por quienes quieren eliminar las soberanías de las comunidades culturales de pueblos, ciudades, comarcas y regiones, están interesados en la concentración de poder, de todo el poder, en lugares lejanos o en lugares cuyo territorio es la especulación (las bolsas), con el fin de limitar, controlar y poner a su servicio al poder político concentrado en un punto, laminando la posibilidad de una democracia en la que podamos decidir en cada ámbito de identificación cultural sobre aquello que nos afecta.

Hoy, aquel ”escuelas gratis, medicinas y hospital,...” que cantaba Carlos Cano, es la misma reivindicación de aproximar el control democrático de las decisiones a los lugares en los que van a afectar. Hoy eso significa estructuras de poder descentralizadas y desconcentradas, significa en mi opinión ecologismo, ecosocialismo, ecofeminismo, ecoandalucismo y federalismo. El modelo de las macrogranjas es el producto de un modelo económico representado por la ideología del capital por la que todo, hasta el aire que respiramos y los vientres de las mujeres, puede ser objeto al servicio del mercado, para ello necesita de la ausencia de democracia.

El prefijo eco otorga a la lucha por los derechos sociales, económicos, ambientales, culturales y de género este 28F un sentido profundo y completo. Que no nos conviertan la celebración en una farsa. Para que Andalucía decida sobre su presente y su futuro, cada comarca debe poder decidir sobre todo lo que le afecta. No son banderas, son lo que significan, y la de Andalucía significa derechos y capacidad de decisión en cada una de sus comunidades culturales.

domingo, 13 de enero de 2019

Vox sale del redil del PP en el que el régimen del 78 lo encerró

Intento construir un relato que explique lo que ocurrió el 2D. Desde ese día he escrito varios artículos publicados en primicia en lavozdelsur.es. Los he centrado en Andalucía. Hacia afuera, a lo sumo, en el vínculo de conflicto entre Susana Díaz y Pedro Sánchez que otorgó a Rajoy dos años más de gobierno de España. En éste, añado una aportación más para intentar comprender porqué Vox ha irrumpido aquí con fuerza tal que va a condicionar extremadamente el gobierno PP-Ciudadanos y toda la política en España.

El “a por ellos” de Mariano Rajoy, alentado por Albert Rivera y Susana Díaz, abrió la jaula del PP en la que el electorado potencial de Vox estaba recluido. Con la puerta abierta para huir, mientras Rajoy dirigía el PP, el voto ultra español se mantuvo dentro del redil ante la duda de si en el exterior haría más frío (así lo indicaban las encuestas). Pero en la calle se hacían visibles acciones duras de lo faccioso cambiando la bandera de la España franquista con el águila por la constitucional. En Cataluña hubo multitud de ejemplos que se amplificaron en las manifestaciones convocaba por Sociedad Civil Catalana y que encabezaban Borreles y Llosas junto con Albioles, Riveras, Arrimadas y gentes de Vox. Pero no solo en Cataluña. La virulencia de banderazo y brazo en alto salía a la calle con “normalidad” para amedrentar la democracia.

La caída de Rajoy el 1 de junio de 2018 precipita su sucesión. El control del partido lo gana la facción más ultra representada por Casado y apoyada por Aznar. El duro discurso ideológico ultra de Casado otorga sentido a la huida de electorado del PP hacia Vox por la puerta abierta del “a por ellos”. Casado lo percibe y vira aún más hacia la ultra derecha para intentar devolverlo al cercado. Endurece no solo su discurso sino su acción, visita insistentemente los afilados muros africanos, Rivera también. Las elecciones andaluzas empiezan a ser parte del marco de la escena.




Toda esa historia se sumó a la relevancia que Susana Díaz le otorgó a Vox en la última semana de campaña andaluza, en un momento en que la gran pulsión del electorado era hacerla desaparecer del gobierno andaluz (el electorado de izquierdas por la destrucción sistemática de los servicios públicos educativos, sanitarios y sociales que ha dejado en los huesos, y el de derechas por las ganas históricas que le tenía al PSOE). De modo que se crearon unas condiciones idóneas en las que se liberó al monstruo franquista que condensó Vox sobre Andalucía e incrementó dramáticamente su expresión en las urnas.

El horror estaba ahí, en las habitaciones de palacio del PP. El régimen bipartidista (monopartidista en Andalucía) lo quiso siempre conservar por si venían tiempos revueltos. Tal vez para que cumpla, ahora que el régimen del 78 ha sido deformado por el efecto del 15M, dejando de ser monopartidista en Andalucía (su forma específica consumada 37 años en el sur), la función que otrora, hace unos cuarenta años, cumplieron las sotanas obispales y los sables militares, como amenaza de que todo puede ir a peor.

De momento el gran baluarte frente a lo reaccionario es el feminismo, habrá que ir sumando fuerzas frente a la involución democrática que acecha en el marco de una crisis ecosistémica colosal del capitalismo mundial.

viernes, 11 de enero de 2019

¿Y Susana Díaz cuándo dimite?

El día que se anunció la llegada de los bárbaros la gente seguía en sus quehaceres como si nada pasase, solo las mujeres sentían una inquietud manifiesta difícil de describir, tal vez entre la indignación y la desazón, que alimentaba un estado de alerta. El contenido de las primeras noticias que llegaban de la capital del reino borbónico activó la alerta feminista. Lejos de los campamento de los generales que sitiaban Andalucía, allí donde el mando se concentra, voces enaltecidas indicaban que ellas, las mujeres, serían las primeras en pagar la arrogancia de sentirse libres dentro de un pueblo, el andaluz, que había dado muestras evidentes de olvidar su historia un luminoso, en lo meteorológico, domingo de diciembre.

Hoy los bárbaros están a las puertas de la Alhambra, de las murallas de Cádiz, rodean la judería y la Mezquita de Córdoba, sitian las Alcazabas de Almería y Málaga, ocupan las viejas estancias del Castillo de Santa Catalina en Jaén, irrumpen en Huelva pisoteando Doñana, miran con codicia y desprecio los tesoros y el agua de Sevilla y se disponen a tomar desde los barrios de los ricos en los que estaban asentados llevando una buena vida, todos los barrios populares de Andalucía para recordarnos que debemos volver a ser desde ya un pueblo sometido a intereses ideológicos y económicos ajenos a los de la mayoría de las gentes que aquí vivimos. Hablan de reconquista y sabemos que cuando ese término se impone es en realidad un retroceso civilizatorio en la tierra que fue cuna del primer renacimiento europeo antes de que ellos llegaran, sin el cual Europa hoy no sería la misma. Cuando llegan los bárbaros, como entonces, traen la traición y el oscurantismo.

Dicen los bárbaros que traen la buena moral, pero atacan a los débiles, a los que carecen de derecho alguno o de la posibilidad real de ejercerlo. Se dicen los bárbaros amigos de cazadores y toreros, pero desprecian los derechos humanos, la vida animal, la naturaleza y el paisaje. No han tardado en avisar que en las próximas semanas o meses los señores del lugar, aquí llamados señoritos, no tendrán que pagar impuestos cuando sus vástagos hereden su patrimonio millonario logrado con escaso trabajo y mucha explotación, prebendas y hasta cosas peores. Prometen que todo irá mejor, mejor para ellos y para sus amigos ricos de afuera. Lo sabemos por que han ejercido la barbarie otras veces y nunca su ejercicio hizo crecer la felicidad de la gente, sino al contrario.

Los bárbaros de ahora no tienen aspecto de milicia, visten buenos abrigos, trajes caros, camisas recién planchadas con trabajo precario o esclavo y corbatas elegidas en un arsenal de complementos de marca. Se les distingue, más allá de su atuendo reconocible porque parecen señoritos andaluces con piso en La Castellana y por llevar pulserita visible con la bandera de España como galón simbólico de pertenecer a la clase ociosa propietaria y especuladora.

Los tres batallones de bárbaros han firmado un programa de gobierno para repartirse los sillones en un proceso por el que han convertido Andalucía en un protectorado de la corte colonial. Una parte de los bárbaros, la más avezada en la retórica del engaño, ha redactado el programa de gobierno que van a compartir las tres partes con intención ambigua para intentar ocultar sus verdaderas intenciones. Pero les ha sido imposible esconder la aviesidad. Todo lo que tenga que ver con los derechos de las mayorías sociales y que sea competencia andaluza quedará en los absolutos huesos, y de eso que será lo malo tendrá la culpa Sánchez y Podemos. Todo lo que tenga que ver con privilegios, escondidos en la palabra libertad, de las clases más pudientes, engordará la panza de los dueños de la educación privada (religiosa), sanidad privada y capitalistas lejanos con empresas prestadoras de servicios públicos que deterioran su calidad y precarizan el empleo. Todo lo que tenga que ver con el campo será una entrega colonial al capital extranjero o acumulado en pocas manos, todo lo que tenga que ver con el medio ambiente será objeto de mercado. Pero lo peor del programa de los bárbaros es lo que no está escrito, la agenda ideológica oculta que pretende instaurar en Andalucía la enfermedad del Alzheimer.

Conviene preguntarse primero ¿por qué los bárbaros se van a convertir democráticamente en reyes de Andalucía? La obra de la Sra. Susana Díaz, ya ex presidenta de facto de la Junta de Andalucía, ha quedado culminada. Ella es la que ha entregado Andalucía a la barbarie. Quiso parar al “populismo” para satisfacer los intereses de sus amistades del IBEX35 y le abrió la puerta a los tres batallones de la barbarie. Ella, que es artífice de frases berlanguianas memorables que, sin ápice de ironía, bien podía haberlas pronunciado Francisco Franco salido de la tumba, como aquella de “no hay nada más andaluz que un guardia civil” pronunciada en el marco de un “a por ellos” que ha resultado ser un “a por nosotras”, es la principal culpable visible del retroceso reaccionario que va a sufrir Andalucía en los próximos años.

Hoy tenemos, las y los andaluces, lo que no nos merecemos. Lo que dice toda la prensa europea democrática respecto del pacto de la vergüenza que protagoniza Vox, la puerta abierta a la ultraderecha de raíz franquista. ¿No es entonces que la siguiente pregunta que debemos hacernos es, y Susana Díaz cuándo dimite? Urge, porque vienen procesos electorales y las y los demócratas andaluces debemos disponernos a actuar sin traiciones contra la barbarie.